Más carne roja, menos azúcar y no desayunar alcohol

EE.UU. ha dado la vuelta, literalmente, a su pirámide alimenticia. Las nuevas guías dietéticas publicadas esta semana por los Departamentos de Salud y Agricultura recomiendan menos azúcares, un mayor consumo de proteína animal, como -para sorpresa de muchos- carne roja, o la sugerencia de “no beber alcohol en el desayuno”.

La nueva pirámide invertida

La nueva pirámide propuesta por la Administración cambia la tradicional composición visual de la dieta estadounidense. En la parte más ancha, ahora arriba, aparecen carnes, lácteos y grasas “saludables”, junto con frutas y verduras. Abajo, los cereales integrales.
Lo primero que llama la atención en la esquina superior izquierda es un filete, un cartón de leche entera y una barra de mantequilla.
También destaca la lista de “grasas saludables” que aparece en el documento -de tan solo 10 páginas- donde mencionan como alternativas “sanas” el uso de mantequilla y el sebo de res para cocinar alimentos, productos muy populares.
La prestigiosa revista JAMA publicó un estudio en 2025 que asocia un mayor consumo de mantequilla a un aumento de la mortalidad total.

Un empujón a las proteínas

“Estamos reestructurando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos de verdad”, detallan las nuevas recomendaciones, lo que supone un empujón a las proteínas de origen animal y a su comercialización.
Según las cifras, las pautas priorizan el consumo de proteína en cada comida, entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal, lo que supone un aumento de entre un 50 % y un 100 % con respecto a lo recomendado en directrices anteriores.
El consumo
de alcohol
Las guías también se refieren al consumo de alcohol pero no establecen límites específicos para estas bebidas: “El alcohol es un lubricante social que une a las personas”, declaró el famoso médico televisivo Mehmet Oz, director del programa sanitario Medicare, tras lo que añadió que la implicación de las nuevas directrices con respecto al alcohol es “no consumirlo en el desayuno”.
En el documento, las directrices son un tanto vagas y tan solo mencionan que consumir menos alcohol es mejor para la salud. ¿Pero mejor con respecto a qué? Lo único que subrayan es que las embarazadas y personas en tratamiento por alcoholismo eviten por completo su consumo.
Un sondeo nacional de la encuestadora Gallup en 2025 reportó que el porcentaje de adultos que dicen beber alcohol en EE.UU. cayó al 54 %, el nivel más bajo en varias décadas, y resalta que “los más jóvenes beben menos”.

Limitar los ultraprocesados y el azúcar

Uno de los objetivos primordiales de las recomendaciones es la de reducir el consumo de ultraprocesados y de azúcares en EE.UU.
De media, los estadounidenses obtienen algo más de la mitad de las calorías que consumen a diario de alimentos ultraprocesados, muy por encima de las medias que se estiman en Latinoamérica (en torno al 20 %) o Europa (alrededor del 30 %).
A su vez, el 13 % de su ingesta calórica procede de azúcares añadidos, similar a las medias de Latinoamérica y unos cuatro puntos porcentuales por encima de los niveles que se calculan en los países europeos.
“Nuestro Gobierno declara la guerra al azúcar añadido. Los alimentos altamente procesados, cargados de aditivos, azúcar y exceso de sal, dañan la salud y deben evitarse. Nuestro mensaje es claro: comed alimentos de verdad”.

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