Víctor Zuluaga Gómez
Cuando se revisan las crónicas de la antigua Pereira, se encuentran pasajes en donde se hace alusión a la cantidad de jóvenes que utilizaban los parques para realizar juegos utilizando bolas de cristal, caballos de palo, la rueda rueda y en fin una gran variedad de actividades que implicaban una enorme interacción. Digamos que hoy esas actividades en los parques han desaparecido.
También en el siglo pasado, recuerdo que al salir por el “centro de Pereira”, se podían encontrar varias librerías, así como locales dedicados a la venta de música en LP.
El panorama que hoy tenemos es bien diferente en la medida que las librerías prácticamente han desaparecido, al igual que la venta de música en discos. Pero en cambio, podemos observar cómo abundan las ópticas y locales a granel en donde se reparan y se venden celulares, computadoras y pantallas.
Entonces digamos que el uso excesivo de los celulares y otros aparatos relacionados, ha llevado a que bien temprano, los jóvenes tengan que utilizar anteojos y ello permite entender por qué la proliferación de ópticas. De otro lado, paradójicamente, la utilización de las tecnologías representadas por los celulares, permite una comunicación con cualquier parte del Planeta, al mismo tiempo significa un aislamiento de las personas que se encuentran a nuestro lado. Y esa falta de interacción, para decirlo de alguna manera, física, lleva a unos aislamientos que con frecuencia desembocan en depresiones y suicidios.
Según la UNICEF, la prevalencia de obesidad en niños de 5 a 12 años aumentó del 14.4% al 24.4% entre el 2005 y el 2015. Desde luego que cuando hablamos de obesidad, existe otra serie de factores que inciden en su aumento, como, por ejemplo, la creciente oferta de lo que se conoce como comida chatarra.
Ante esta situación, la UNESCO ha recomendado a los colegios del mundo prohibir el uso de celulares, pero, de acuerdo con la opinión de Julián de Zubiría, la prohibición no basta si no educamos a los jóvenes para que hagan un uso responsable, autónomo, reflexivo, crítico de los dispositivos electrónicos. En este sentido, 27 colegios vinculados a la Unión de Colegios Internacionales tomaron la decisión de suspender el uso de celulares en las instalaciones y en las rutas escolares. Es de anotar que en Colombia, el Instituto Alberto Merani, tomó una decisión similar desde enero del 2024.

