El reconocimiento al cabildo indígena Umbra, un hecho de alto valor cultural

Duberney Galvis

La noticia del reconocimiento el pasado 24 de enero en Quinchía, es de alto valor cultural dado el descubrimiento que hiciera de su existencia y lengua el maestro manizaleño Guillermo Rendón García, en su obra: “La lengua Umbra. Descubrimiento, Endolingüística, Arqueolingüística”. De manera casual, el profesor falleció también el pasado mes de enero. Por años he acompañado a los descendientes de estas comunidades en manos de quién está la última posibilidad que su lengua perdure. 

Además de la extensa y rigurosa investigación del profesor Rendón, existen textos complementarios sobre la existencia de la lengua de las comunidades indígenas Ansermas, asentadas en territorios abarcados desde Belén de Umbría, Anserma, Quinchía, Riosucio, hasta Marmato. Fueron estos los ascendientes legítimos de quienes luego habitaron estas tierras. A su alrededor, hay muchos mitos y leyendas que aún por descubrirse. No en vano en estas tierras, ricas en historia, hace poco, tuvo lugar un hallazgo de restos de mastodontes de hace más de 10.000 años, fueron encontrados en una mina de oro en Quinchía.

Así las cosas, el hecho que por primera vez la comunidad Umbra de Quinchía, reciba un reconocimiento institucional a su proceso organizativo como cabildo, tal cual sucedió el mes anterior en el acto en el que el alcalde municipal actúa como testigo, marca una esperanza para su supervivencia. 

Como debiera ser, el gobernador del cabildo es Yoany Largo, quien junto a su hermano Merardo Largo, son los últimos guardianes vivientes de la lengua umbra. Yoany viene haciendo ingentes esfuerzos mediante escuelas y talleres en su comunidad, para trasmitir a los más jóvenes el conocimiento de la lengua, las artes y las costumbres. Y Merardo, desde el exterior, hace lo propio por continuar investigando y descubriendo vestigios de diverso tipo acerca de los umbras.

Muchas cosas sobre su pueblo han pasado de agache, por la omisión de la existencia de los mismos debido al salto con garrocha que dio la Constitución Política para el reconocimiento de los resguardos y pueblos indígenas en Colombia, por los azares financieros del Estado, los avatares políticos, la negligencia gubernamental e incluso el necio recelo académico que en parte se tuvo en la región con las investigaciones del maestro caldense Guillermo Rendón, entre otras. Pero este valioso reconocimiento marca un hito. Bien por la comprensión de la alcaldía de Quinchía sobre un asunto de riqueza cultural. Corresponderá al Ministerio del Interior lo debido para el reconocimiento legal conforme a la ley. 

Por mi parte, felicitaciones a Yoany y Merardo, con quien he compartido varios trabajos periodísticos. Siguen teniendo un tesoro patrio en el lenguaje que conservan. Merecido e importante para la historia regional y nacional. 

 

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