Así evolucionará el trabajo en el futuro cercano

Por Daniel Galilea 

EFE-Reportajes.

“En 2026, las empresas se enfocarán más que nunca en sus empleados, como su principal activo y como una inversión estratégica, mientras que ganarán protagonismo la productividad, la rentabilidad y el bienestar de los equipos humanos”, sostienen expertos y observadores del mundo del trabajo. En ese contexto, se afianzará el modelo híbrido —con días de oficina y días de teletrabajo— y también una mayor flexibilidad respecto al lugar desde el que se desempeñan las tareas, según las previsiones de IWG, plataforma internacional dedicada a nuevos formatos de espacios laborales.

Perfil de la transformación digital


El impulso tecnológico aparece como motor de fondo. “Las mejoras continuas en la tecnología, incluida la IA y los nuevos enfoques de formación y desarrollo, serán impulsores clave de la productividad, el compromiso y la fidelización de los empleados”, anticipa Mark Dixon, fundador y director ejecutivo de IWG. 

Dixon también describe un cambio territorial: seguirá desplazándose “el centro de gravedad” del trabajo hacia comunidades locales y hacia nuevos formatos de oficinas y espacios compartidos. La combinación de nube, análisis de datos y herramientas de videoconferencia —elementos ya esenciales para un híbrido eficaz— reduce la necesidad de recorrer largas distancias cada día. En la práctica, las innovaciones tecnológicas seguirán avanzando y reforzarán la flexibilidad sobre dónde se trabaja, consolidando un esquema en el que la ubicación deja de ser un requisito rígido.

La IA, nueva compañera de trabajo

 Una de las tendencias más visibles será la integración habitual de la inteligencia artificial en el día a día de los equipos híbridos. IWG la describe como un “copiloto” capaz de automatizar tareas administrativas, optimizar agendas y facilitar el acceso al conocimiento. El efecto esperado es liberar tiempo para el trabajo creativo, el análisis y la toma de decisiones. Este cambio, además, se vería acelerado por la colaboración intergeneracional: muchos empleados de la generación Z ya ayudan a colegas de mayor edad a incorporar estas herramientas, lo que empuja la productividad y abre oportunidades de negocio.

Redes de oficinas en vez de una central única


El trabajo híbrido tenderá a adoptar formas más estructuradas y descentralizadas. En lugar de exigir presencialidad en una única sede central, los empleados podrán alternar entre distintas oficinas próximas a su hogar o redes de espacios flexibles. IWG anticipa que estos lugares se parecerán más a un “hotel boutique” que a una oficina tradicional: servicios de conserjería, propuestas gastronómicas de calidad y un diseño sensorial orientado a que el empleado se sienta cómodo, integrando trabajo, socialización y bienestar.

Con este enfoque se reducirán desplazamientos innecesarios, se mejorará la conciliación y se reforzará el compromiso de los equipos, manteniendo la posibilidad de reunirse en persona cuando sea importante para colaborar, crear o resolver tareas complejas.

Certificaciones en aptitudes específicas, en auge

 En el futuro cercano, las trayectorias profesionales estarán cada vez más marcadas por habilidades que por títulos académicos. Los trabajadores híbridos tenderán a acumular microcertificaciones: credenciales breves, enfocadas en competencias específicas, en vez de depender solo de titulaciones tradicionales o de evaluaciones anuales. Las empresas, a su vez, respaldarán esta evolución con plataformas de aprendizaje bajo demanda, que facilitarán reservas de talento más ágiles y una movilidad interna apoyada en competencias transferibles.

Satisfacción laboral para frenar el “crujido silencioso”

 Para 2026 se prevé un aumento del “quiet cracking” o “crujido silencioso”: empleados que permanecen en su puesto y cumplen con lo requerido, pero se sienten mental y emocionalmente desconectados, con riesgo de agotamiento y pérdida de motivación. En algunos casos, esta desconexión podría desembocar en renuncias si las personas se sienten infravaloradas o sometidas a un control excesivo.

Como respuesta, las compañías reforzarán políticas de bienestar y flexibilidad, e incorporarán “well-tech” (tecnologías para sentirse bien): dispositivos para medir el estrés, recordatorios de salud mental basados en IA y programas de bienestar más participativos. El objetivo será sostener el rendimiento sin sacrificar la salud psicológica, y reducir el desgaste que mina el compromiso.

El trabajo, cada vez más cerca de casa

 IWG vincula el avance del híbrido con la idea de la “ciudad de 15 minutos”, un modelo urbanístico en el que los servicios esenciales quedan a un máximo de 15 minutos caminando o en bicicleta. La previsión es que este concepto evolucione: pasará de adaptar barrios existentes a crear entornos diseñados desde cero para integrar trabajo, vivienda, ocio y vida comunitaria. El trabajo híbrido haría viables estos ecosistemas, porque los profesionales podrán vivir y trabajar en circuitos locales, fortaleciendo su relación con el entorno, mientras las empresas descentralizan su presencia y reducen costes asociados a desplazamientos largos.

Oficinas por días, una tendencia en ascenso

 Las “oficinas por días” se consolidarán como solución práctica para el modelo híbrido: espacios profesionales bajo demanda, sin compromisos prolongados. Servirán para necesidades puntuales de concentración o colaboración, manteniendo estándares altos de confort y bienestar. En ese marco, la oficina deja de ser un lugar fijo y pasa a ser un recurso que se utiliza cuando aporta valor.

Las nuevas prioridades laborales de la generación Z


En 2026, la generación Z afianzará su influencia en el mercado laboral. Sus prioridades incluyen bienestar, salud mental, flexibilidad horaria y sentido de propósito. En un contexto de envejecimiento poblacional y escasez de talento, comprender estas expectativas será clave para sostener la competitividad. Las organizaciones que no logren alinear cultura, liderazgo y condiciones de trabajo con estas demandas corren el riesgo de perder capacidad de atracción y retención.

  • La IA se incorporará al trabajo diario como apoyo a la productividad: reducirá tareas administrativas, liberará tiempo para actividades de mayor valor y potenciará la colaboración entre generaciones.
     

El bienestar será prioridad para frenar el “quiet cracking”: cumplir con el trabajo pero desconectarse mental y emocionalmente, con agotamiento y baja motivación, según advierte Mark Dixon, director ejecutivo de IWG.

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