¿A qué se debe el cierre de colegios?

Por: Rodrigo Tabares Ruiz

El cierre de colegios, que se presenta en varias regiones del mundo, incluida Colombia, fenómeno tiene diversas causas, continúa generando una profunda preocupación en el sector educativo público y privado. 

El cierre de instituciones educativas en nuestro país no es un fenómeno nuevo, pues según un informe del Laboratorio de Economía de la Educación, de la Pontificia Universidad Javeriana, presentado en 2025, en los últimos seis años 6.263 colegios de Colombia se habían cerrado. Asimismo, el pico más alto de cierres ocurrió

 en 2021, con 1.789 colegios, posiblemente como consecuencia de la pandemia. Esta situación resulta particularmente preocupante en Bogotá, al tratarse de una de las pocas ciudades de Colombia donde hay más colegios privados que públicos.

El estudio de la Universidad Javeriana también señala que la inestabilidad financiera es la principal causa del cierre de instituciones privadas. Al depender en gran medida de las matrículas, cualquier caída en la demanda, como la que se viene registrando en los últimos años, puede desencadenar serias dificultades económicas que comprometen su operación.

Otro factor que incide en la caída de la demanda es el descenso de nacimientos. Según cifras del DANE, la natalidad en Colombia cayó un 37 % entre 2008 y 2024, alcanzando mínimos históricos, tendencia que no se detuvo en 2025, confirmando que no se trata de una fluctuación coyuntural, sino de un cambio estructural. A lo anterior se suma la deserción escolar, que en Colombia se ha venido incrementando en las dos últimas décadas, lo cual impacta directamente en la reducción del número de estudiantes.

De otro lado, la disminución de la población migrante, particularmente de origen venezolano, también ha repercutido en el cierre de instituciones educativas. Esta población que durante algunos años ayudó a compensar la reducción de estudiantes locales, ahora es menor derivada de la salida o redistribución de las familias migrantes. 

A toda esa problemática se le suman los cambios de las nuevas tendencias educativas, la educación virtual. Mientras los colegios presenciales hacen inversiones en infraestructura y planta docente, los virtuales lo hacen fundamentalmente en plataformas y a los profesores les pagan por horas, lo que incrementa la informalidad. Esto les permite ofrecer programas educativos a muy bajo costo.

Esta situación obliga a repensar la organización de la oferta y demanda educativa, tanto en el sector público como en el privado. Comprender estos cambios y pensar de manera proactiva sobre sus implicaciones es esencial para construir un sistema educativo más resiliente, inclusivo y adaptable que avance hacia los desafíos futuros.

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