Este martes, el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, se vio envuelto en una tormenta de críticas tras sus declaraciones ante la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, donde se desarrollaba un debate de control político sobre los recursos del sector salud en el Presupuesto Nacional para el año 2025. Sus palabras, que aludieron al uso político de los recursos en hospitales y otros entes del sistema de salud, encendieron alarmas y reacciones encontradas en el ámbito político nacional.
Durante su intervención, Jaramillo reconoció que parte del personal de salud en las regiones, empleados de hospitales y otras entidades, es seleccionado bajo influencias políticas. Afirmó que en algunos casos se pagan favores políticos con cargos dentro del sistema de salud, pero lo que más ha causado polémica fue su aparente indiferencia ante la situación. “Lo importante es que hagan el trabajo”, declaró el ministro, sugiriendo que mientras se cumpla con la labor asignada, las prácticas clientelistas en la selección de personal no son su principal preocupación.
Jaramillo fue más allá al expresar: “¿Los estamos escogiendo nosotros? No. Llega la platica ahí al gerente del hospital y el alcalde es el presidente. Ah, sí, que hacen política… ¿Yo qué puedo hacer? ¿Están pagando los votos de las pasadas elecciones y con eso ya van a cuadrar los votos de las próximas elecciones? Ah, bueno. Lo importante es que hagan el trabajo y posteriormente, la intención es que comencemos a hacer las cosas que se tienen que hacer”.
Estas declaraciones generaron de inmediato una fuerte reacción por parte de la oposición, especialmente del representante Andrés Forero, del Centro Democrático, quien no tardó en difundir el video de las declaraciones del ministro en redes sociales, donde ha sido objeto de numerosas críticas. Forero acusó a Jaramillo de admitir la existencia de un entramado de influencias políticas en la asignación de cargos y de tratar de justificarlo con su aparente falta de control sobre el tema.
“Llega la plática ahí al gerente del hospital y el alcalde es el presidente. Ah si, que hacen política, ¿yo qué puedo hacer? ¿Están pagando los votos de las pasadas elecciones y con eso ya van a cuadrar los votos de las próximas? Ah bueno, lo importante es que hagan el trabajo” pic.twitter.com/79mbwEGST8
— Andrés Forero CD #1️⃣0️⃣1️⃣ (@AForeroM) September 17, 2024
En su defensa, Jaramillo señaló que el Gobierno ha priorizado la atención en salud en los municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial), zonas afectadas por la violencia y la pobreza extrema. El ministro destacó que estos territorios fueron los primeros en recibir equipos médicos básicos y que se está trabajando en la conformación de nuevos puestos de salud. Como ejemplo, mencionó Antioquia, donde aseguró que ya se cuenta con 1.400 equipos de trabajo y que 12.000 personas estarán empleadas en la atención sanitaria.
No obstante, el ministro también aprovechó su intervención para reclamar presuntas irregularidades en los presupuestos máximos que manejan las EPS, pero defendió la ejecución del presupuesto bajo su mando. “El presupuesto yo lo ejecutó. A mí no me han quitado el presupuesto. Hay un compromiso del Gobierno Nacional con la salud y se va a ejecutar”, aseguró.
En cuanto a las críticas por la supuesta falta de gestión en la adquisición de vacunas, Jaramillo fue enfático al destacar los esfuerzos del Ministerio en el desarrollo de vacunas locales contra diversas enfermedades. Respondió a los detractores que lo acusan de no estar trabajando, al subrayar la investigación en curso sobre la vacuna contra la viruela del mono, desarrollada en colaboración con la Universidad Nacional y el gobierno japonés. “Aquí dicen que uno no está trabajando… ¿por qué hicimos y estamos haciendo lo que no están haciendo otros países?”, preguntó retóricamente.
El debate ha abierto una caja de Pandora en torno al uso político de los recursos de salud y la aparente normalización de estas prácticas dentro del sistema. La oposición insiste en que las palabras de Jaramillo no solo son un reconocimiento de una problemática que debe ser corregida, sino que además envían un mensaje de permisividad ante una situación que debería ser inaceptable en un estado de derecho. El impacto político de estas declaraciones podría extenderse en los próximos días, mientras se continúan las discusiones sobre la reforma a la salud y el Presupuesto Nacional en el Congreso.
La controversia está servida, y la discusión sobre el uso de los recursos de salud en Colombia sigue su curso.



