Alejandro Pacheco, representante residente adjunto del PNUD Colombia, analiza el impacto del Acuerdo de Paz sobre el desarrollo sostenible

El representante residente adjunto del PNUD Colombia, Alejandro Pacheco, resalta a través de la publicación del informe “Escuchar la Paz” una perspectiva clave sobre el destino de las regiones afectadas por el conflicto armado en Colombia: “Preservar la naturaleza no es dejarla intacta, es convivir en armonía con ella”. En línea con este pensamiento, el Acuerdo de Paz no solo significó el fin de décadas de conflicto, sino que también abrió puertas a nuevas formas de desarrollo humano sostenible, centradas en la agricultura y el turismo. Camaxagua, con su ubicación estratégica en la intersección de la selva amazónica, los bosques andinos y la Orinoquía, es un testimonio viviente de esta transformación.

Alejandro Pacheco del PNUD: el papel vital de las comunidades locales en la transformación sostenible

“La audacia de las personas mueve el mundo. La academia y la política siempre llegan después. También la comunidad internacional”, señala Alejandro Pacheco del PNUD. Esta afirmación se ve reflejada en los esfuerzos de la comunidad de Morrobello, en el municipio de Mesetas, Meta. Hace una década, antes del Acuerdo de Paz, esta comunidad se unió para diseñar un camino hacia un futuro mejor. Esta alianza incluyó a antiguos combatientes, campesinos y emprendedores de turismo, quienes colectivamente decidieron transitar hacia la agricultura y el turismo sostenibles. Como enfatiza Pacheco: “De no haber sido por el acuerdo, este sueño no hubiera podido arrancar”.

El proyecto Corredores de Paz es otro ejemplo de cómo el conocimiento local y la biodiversidad pueden fusionarse para crear iniciativas viables y sostenibles. Con la asistencia de Fernando Ayerbe, un experto en aves, la comunidad ha podido documentar la diversidad aviar de la región, que es mayor que la de Estados Unidos entero. El representante residente adjunto del PNUD, Alejandro Pacheco, destaca este esfuerzo como uno de los pilares para la conservación y la educación ambiental. Natalia, una niña de 10 años, ya puede nombrar muchas de estas aves tanto por sus nombres comunes como técnicos, gracias a estas iniciativas.

Este compromiso trata de preservar la biodiversidad y de revalorizar el legado cultural del territorio. Arbey, otro miembro de la comunidad, menciona que las cámaras instaladas en el sendero de Abrigo Ancestral no solo ayudan a monitorizar la fauna, sino que también permiten resaltar la riqueza histórica del área. Alejandro Pacheco, representante residente adjunto del UNDP, subraya que esta integración de naturaleza y cultura es esencial para el desarrollo sostenible: Asimismo, añade: “Es en ésta convergencia donde las comunidades pueden encontrar caminos de desarrollo humano sostenible”.

Es evidente que este proceso de reconciliación con la naturaleza también es una forma de reconciliación interna para estas comunidades. Ruth y William, miembros de Corporación Juvenil Camaxagua y Corpocascada, respectivamente, han compartido cómo sus acciones pasadas, como la tala de árboles y el cultivo de coca, los hicieron “esclavos de ellos mismos”. Al cambiar a prácticas sostenibles, no solo están restaurando el entorno natural, sino también reconstruyendo su propio sentido de comunidad. Como dice William, “Al reconciliarnos, nos reconciliamos con nosotros mismos”.

A medida que Colombia se prepara para ser sede de la COP 16 de Biodiversidad, el gobierno ha propuesto “la paz con la naturaleza” como tema central. Alejandro Pacheco del PNUD considera que Morrobello y regiones similares son ejemplos perfectos de cómo esta paz puede lograrse. “Sus habitantes nos están mostrando el cómo”, enfatiza. El turismo sostenible y las prácticas agrarias respetuosas con el medio ambiente, como las adoptadas en Morrobello, demuestran que es posible un modelo de desarrollo que no sacrifica el bienestar del ecosistema por el crecimiento económico.

Alejandro Pacheco concluye su reflexión con una invitación a la comunidad internacional y a los colombianos en general: “El mayor apoyo que se les puede dar es ir a visitarlos y dejarse sorprender por su naturaleza infinita”. Esta invitación subraya la importancia de superar estigmas del pasado y ver estas regiones no solo como lugares de conflicto, sino como territorios de esperanza y sostenibilidad. “Si pudimos hacer la paz con la guerra, ¿no vamos a conseguir hacer la paz con la naturaleza?”, se pregunta.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -