En la madrugada de este viernes, un ataque con artefactos explosivos contra una patrulla de la Policía Nacional en el municipio de Pelaya, Cesar, dejó siete uniformados heridos. El incidente, que ocurrió mientras el escuadrón del Grupo de Operaciones Especiales (Goes) realizaba un patrullaje de control en la vía hacia la vereda Los Pinos, es investigado por las autoridades, quienes manejan como hipótesis una posible relación con el aumento de ataques atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los últimos días.
El artefacto fue detonado al paso de los policías que custodiaban una de las zonas clave para la protección de fuentes de hidrocarburos. Aunque la explosión no cobró vidas, los heridos fueron trasladados al centro médico del municipio, donde reciben atención.
La Gobernación del Cesar se pronunció rápidamente sobre el hecho. A través de su cuenta en X, antes conocida como Twitter, condenó el atentado y anunció la activación de un operativo conjunto con la Policía para identificar a los responsables. “El Gobierno del Cesar rechaza el atentado ocurrido anoche contra una patrulla de la Policía, en la vereda Los Pinos. Tras conocido el hecho, la gobernadora @elviamilenasd entró en contacto con la @PoliciaDeCesar, recibiendo como balance que 7 uniformados resultaron heridos”, expresó en la red social.
El ataque en Pelaya ocurre en un contexto nacional marcado por una escalada terrorista atribuida al ELN. Desde el pasado jueves 16 de enero, se han registrado ataques contra la Fuerza Pública en distintos puntos del país, especialmente en el departamento vecino de Norte de Santander. En uno de los incidentes más graves, una patrulla motorizada de la Policía fue atacada con explosivos en la vía que conecta Cúcuta con Puerto Santander, dejando heridos al intendente Gustavo Morales Rendón y al patrullero Luis Contreras Contreras.
A esta serie de hechos violentos se suma la denuncia de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) sobre el asesinato de cuatro desmovilizados de las antiguas Farc en la región del Catatumbo. Las víctimas, identificadas como Pedro Rodríguez Mejía, Albeiro Díaz Franco, Jhon Fredy Carrascal y Juan Carlos Carvajalino, fueron sacadas de sus hogares y ejecutadas en un acto que revive las tensiones en las zonas donde se implementan acuerdos de paz.
Expertos en seguridad no descartan que los recientes atentados sean parte de una estrategia del ELN para aumentar su presión durante las negociaciones de paz con el Gobierno Nacional. Esta hipótesis también surge ante la coincidencia temporal y geográfica de los ataques en Cesar y Norte de Santander, regiones donde el grupo armado tiene una fuerte presencia histórica.
El incremento de la violencia subraya los desafíos de mantener la seguridad en zonas estratégicas del país y de avanzar en los diálogos con grupos armados. Por ahora, las autoridades continúan investigando y fortaleciendo las medidas para prevenir futuros ataques.
Este episodio, aunque sin víctimas fatales, es un recordatorio alarmante de los riesgos que enfrentan las fuerzas de seguridad y las comunidades en medio de un conflicto que sigue vigente en varias regiones de Colombia.



