Ataque del ELN en Arauca cobra tres vidas y pone en pausa el proceso de paz

El conflicto armado en Colombia vive un nuevo capítulo de tensión, luego de que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) perpetrara un atentado con explosivos contra una base militar en Puerto Jordán, Arauca, que ya cobró la vida de tres soldados. El sargento viceprimero Fabio Andrés Zúñiga Burbano, quien resultó gravemente herido en el ataque del martes, falleció este jueves, según confirmó el comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo.

Zúñiga Burbano, tratado en el Hospital San Vicente de Arauca debido a la gravedad de sus heridas, se suma a las dos víctimas fatales que fallecieron la noche del martes. Cardozo, al anunciar su deceso, expresó su “profunda tristeza” a través de su cuenta en la red social X (anteriormente Twitter), señalando que el atentado fue un “cobarde ataque terrorista”.

El ataque, ejecutado con artefactos explosivos lanzados desde una volqueta, dejó un saldo de 26 heridos, algunos de los cuales fueron trasladados a Bogotá para recibir atención médica especializada. Sin embargo, debido a la gravedad de sus heridas, el sargento Zúñiga no pudo ser incluido en el traslado a la capital.

Operaciones intensificadas

El general Cardozo también manifestó que las operaciones militares en la región se intensificarán para localizar a los responsables del atentado y llevarlos ante la justicia. “Este vil ataque no quedará impune”, aseguró.

El departamento de Arauca, ubicado en el este del país, ha sido históricamente un escenario de intensos enfrentamientos entre el ELN y las fuerzas armadas colombianas, exacerbados por la presencia de otros grupos armados ilegales que disputan el control de la región fronteriza con Venezuela.

Diálogo de paz suspendido

El atentado ha tenido repercusiones en el proceso de paz que el Gobierno colombiano mantiene con el ELN. El miércoles, el Ejecutivo anunció la suspensión temporal del diálogo de paz, que había sido reactivado en noviembre de 2022 en Caracas tras años de interrupción. A pesar de ello, las negociaciones ya venían enfrentando obstáculos debido a las demandas del ELN, que exige ser retirado de la lista de grupos terroristas y que el Gobierno abandone su diálogo paralelo con el grupo Comuneros del Sur, una organización que se cree escindida del ELN.

Por su parte, el comandante del ELN, Eliécer Herlinto Chamorro, alias ‘Antonio García’, se pronunció este jueves, indicando que el proceso de paz con el Gobierno no está roto, a pesar de la suspensión. “Nunca hemos dicho que el proceso esté roto”, afirmó Chamorro, y reiteró que el diálogo puede continuar aunque no exista un cese al fuego formal.

La violencia en Colombia parece vivir un recrudecimiento a pesar de los esfuerzos por alcanzar la paz, mientras que las comunidades en las zonas más afectadas, como Arauca, continúan siendo testigos y víctimas de los enfrentamientos. La presión sobre el Gobierno de Gustavo Petro para encontrar una salida negociada o militar a este conflicto sigue aumentando, en un contexto de creciente frustración nacional por la falta de avances sustanciales en las negociaciones.

El trasfondo del conflicto

El ELN, que se ha consolidado como la última gran guerrilla activa en Latinoamérica, ha mantenido una postura ambivalente en sus conversaciones de paz, mientras continúa su actividad armada en varias regiones del país. La organización ha exigido, entre otras cosas, un reconocimiento político que el Gobierno se resiste a conceder, especialmente después de episodios de violencia como el reciente ataque en Arauca.

A medida que las tensiones crecen y el diálogo parece cada vez más frágil, el panorama para la paz en Colombia sigue siendo incierto, con la población civil atrapada en medio de una espiral de violencia que parece no tener fin.

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