La Presidencia de Colombia, a través de un comunicado, destacó que la operación se llevó a cabo en la frontera entre ambos países, donde la maquinaria detectada estaba provocando un significativo impacto ambiental. “Estas dragas causaban un grave daño ambiental con el vertimiento indiscriminado de químicos y la afectación a la flora y fauna silvestre de la zona”, señaló el comunicado.
La intervención fue posible tras la Reunión Regional de Intercambio Militar (RRIM), donde se sincronizaron los planes de acción que permitieron la operación por río y aire en la zona limítrofe. Durante esta incursión, además de las dragas, se localizaron y destruyeron cinco retroexcavadoras que estaban siendo utilizadas para la depredación del área, causando lo que las autoridades describieron como un ecocidio.
Bandas criminales que operan en la región han sido identificadas como las responsables de la explotación ilegal, utilizando retroexcavadoras y motosierras para abrir camino a las dragas y así extraer oro. Esta actividad ha generado un daño irreparable al ecosistema, principalmente a través de la deforestación indiscriminada y la contaminación del río con químicos tóxicos.
Las autoridades informaron que la maquinaria destruida permitía la extracción de aproximadamente seis kilos de oro mensuales, lo que no solo contribuía a la economía ilícita, sino que también incrementaba la degradación ambiental en una de las áreas más biodiversas y sensibles del planeta.
Esta operación conjunta entre Colombia y Brasil subraya la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra la minería ilegal y la protección del medioambiente. Las acciones coordinadas entre ambos países buscan no solo detener la explotación ilícita, sino también proteger los recursos naturales y la biodiversidad de la región amazónica, que es crucial para el equilibrio ecológico global.
La destrucción de estas máquinas representa un golpe significativo a las estructuras criminales que se benefician de la minería ilegal y una esperanza para la recuperación de los ecosistemas afectados. Las autoridades continúan vigilantes y comprometidas con la erradicación de estas prácticas destructivas y la preservación del medioambiente en la región amazónica.