En medio de la reciente aprobación de la reforma pensional en el Congreso de la República, los colombianos se encuentran analizando los efectos y alcances del nuevo sistema. La reforma, que promete mejorar la situación de la vejez en el país, también enfrenta críticas y dudas sobre su implementación efectiva.
En una entrevista con EL COLOMBIANO, Mauricio Olivera, expresidente de Colpensiones (2013-2017) y actual vicerrector Administrativo y Financiero de la Universidad de los Andes, expresó sus opiniones sobre la reforma. Olivera destacó que la estructura de la reforma es positiva, pero señaló preocupaciones sobre su implementación y ciertos aspectos específicos del proyecto.
Una necesidad largamente discutida
Olivera afirmó que la reforma pensional era una necesidad que se había discutido en Colombia durante al menos 15 años. Resaltó tres aspectos cruciales que la reforma aborda: la baja cobertura, las desigualdades y la sostenibilidad financiera. Sin embargo, Olivera señaló que aunque la reforma aborda estas desigualdades, aún quedan áreas que requieren mayor atención.
“La cobertura es un problema significativo en Colombia, con solo uno de cada cuatro adultos mayores recibiendo una pensión. Esto es inaceptable socialmente”, afirmó Olivera. También criticó las desigualdades del sistema actual, que ofrece subsidios más altos a quienes tienen mayores ingresos y oportunidades laborales, mientras que los más vulnerables reciben menos apoyo. “Esto es regresivo y socialmente muy malo”, añadió.
Aspectos positivos y negativos de la reforma
Olivera destacó que la reforma, al establecer un sistema de pilares, ayuda a resolver algunas de estas desigualdades. También elogió la inclusión del programa Colombia Mayor, que proporciona recursos a adultos mayores que no pudieron cotizar durante su vida laboral.
No obstante, Olivera criticó que la reforma no aborda adecuadamente la cobertura. A pesar de incluir programas existentes, no toca de fondo el problema de la baja cobertura, que según él, tiene su origen en el mercado laboral. “La mejor reforma pensional es una buena reforma laboral”, señaló.
Además, Olivera cuestionó el umbral de 2,3 salarios mínimos para la cotización, considerándolo demasiado alto. “Cada peso que entra hoy genera una deuda futura. Un umbral más bajo hubiera sido mejor para la sostenibilidad del sistema”, explicó.
Olivera expresó serias dudas sobre la capacidad de Colpensiones y el sistema para implementar la reforma en el plazo previsto. “No creo que Colpensiones ni el sistema estén preparados para atender bajo este nuevo régimen en el próximo año”, afirmó, subrayando la necesidad de más tiempo para una implementación adecuada.
Entre las preocupaciones adicionales, Olivera mencionó el impuesto a las pensiones y el artículo 4 de la reforma, que introduce un régimen especial para afrocolombianos e indígenas sin claridad sobre su implementación. También abordó la controversia sobre el pilar semicontributivo, que no devolvería el ahorro pensional a quienes no alcanzan a pensionarse, pero en su lugar ofrecería una renta vitalicia.



