Drones, un moderno aliado de la caficultura

La tecnología llega al campo

Bajada
En numerosas fincas cafeteras se están utilizando drones para realizar labores de
fumigación y de fertilización de los cultivos con significativos ahorros en insumos,
mano de obra y tiempo. En Santuario conocimos un ejemplo de esta nueva
práctica en una parcela a cargo de un joven cafetero.

Óscar Osorio Ospina
Buena parte de la caficultura colombiana se desarrolla en zonas de montaña con una
topografía difícil para la tecnificación de los cultivos. Gracias a los avances de la
tecnología moderno, esto no ha sido obstáculo para que se comience a avanzar hacia
prácticas modernas que permiten vencer la accidentada geografía de la zona
cafetera, con notables ahorros en varias líneas de costos de la caficultura.
Santuario es el segundo productor de café en Risaralda, después de Belén de
Umbría, pero es el primero en tecnificación de los cafetales en el departamento. En
esta pintoresca población el ingreso a su plaza principal está marcado por un
imponente arco del triunfo y el tránsito obligado por una calle real caracterizada por
su pintoresca composición de balcones de múltiples colores.
Cada año de las fincas cafeteras de este municipio, que cuentan con 5800 arrobas
sembradas en el grano, salen alrededor de 10 millones de kilos de café pergamino
seco, con destino a distintos mercados del país y del mundo.
En la vereda Alta Esperanza, localizada sobre la vía que conduce a Planes de San
Rafael, en las estribaciones del Parque Nacional Natural de Tatamá, recorrimos los
cultivos de café de la finca La Germania, que están a cargo de un joven cafetero,
Santiago Rendón Ríos. “Yo soy de la ciudad, no me críe en el campo, no sabía cómo
era el proceso de la caficultura ni todo el trabajo que hay que hacer en el campo para
llevar un alimento hasta la mesa y es algo que le enseña a uno humildad y a valorar
el trabajo de las demás personas”, afirma Santiago.
La Germania, una finca propiedad de la familia Rendón, cuenta con 6.8 hectáreas
sembradas en café, a una altura que oscila entre los 1.650 y los 2.000 metros sobre el
nivel del mar. El predio está dividido en varios lotes con las variedades Catimor y
Supremo, que de acuerdo con Santiago producen café con notas muy chocolatosas,

con sabor a caramelo y panela. “Para mi gusto es un café que me sabe a Colombia”,
anota el caficultor. Con un micro lote de Catimor se alcanzó una calificación de 86
en taza, fruto de un proceso Honey de 15 días de fermentación. Otras áreas están
sembradas en Bourbon papayo y rosado y variedad Colombia, que ofrecen un café
con notas muy particulares, ideales para personas que disfrutan de tazas variadas.
Acerca del proceso que habitualmente se utiliza en la finca La Germania, explica
Santiago que se trata de un sistema especial llamado semi-lavado, parecido al
enmielado, que se hace con una remonta que es una fermentación previa al despulpe
en cereza, la cual suelta un líquido llamado mosto, que se reincorpora cuando el café
es pelado y guardado en canecas para aprovechar los sabores que ahí se esconden.
Otra novedad, y a su vez una gran innovación, es la utilización de drones en la finca
para atender las labores de fumigación y fertilización de los cafetales. “Estamos
buscando innovación, ahorros costos en mano de obra que está escasa y también
reducir la exposición de los trabajadores a tóxicos, algunos de los cuales no usan
elementos de protección”, asegura Santiago.
En cuanto a los ahorros, las cifras son bien significativas: en el caso de los insumos,
en La Germania con este método se redujo de un promedio de 20 canecas que se
requerían para toda la finca a solo tres y la labor que normalmente tomaba un mes se
realiza en solo cuatro horas.
Pero hay una ventaja adicional y es la reducción de cualquier maltrato a los
cafetales, puesto que cuando un trabajador adelanta la fumigación en forma manual,
por lo general a su paso quiebra ramas o tumba la floración o los granos. “Y todo
eso se evita con una fumigación muy precisa con los drones, que minimiza mucho
los costos y el beneficio es total”, señala el cafetero.
Cómo se indicaba al principio de la nota Santiago Rendón es un joven que se
trasladó de la comodidad del campo a la ciudad y se convirtió en un enamorado de la
caficultura. “Esto es algo de lo que uno se va apasionando a medida que va
trabajando”, afirma Santiago.
Y, a renglón seguido, explica que la agricultura tiene la bondad de que las personas
pueden probar su trabajo al final del proceso y eso no se puede hacer en cualquier
otra labor: “Uno en la finca trabaja ocho meses y al término de ellos uno mismo se
puede evaluar y si se saca una taza de micro-lote o un café exótico es muy grande la
gratitud que uno siente con uno mismo y con Dios, porque sobre todo es él el que
más nos da la mano, porque la caficultura está expuesta a muchos factores que se
salen de las manos de uno, como trabajadores, insumos, las condiciones del clima, si
llega una plaga, todo”.
Por último, en momentos en que se está propendiendo por el relevo generacional en
las fincas para que la caficultura recobre su paso triunfal, sobre todo ahora cuando la
juventud, como consumidora de café, anda en búsqueda de nuevas experiencias
sensoriales, Santiago Rendón hace un llamado a los jóvenes para que vuelvan sus

ojos al campo. “Yo les digo a los jóvenes que hay que intentarlo, hay que darse la
oportunidad si de pronto en las familias tienen una finca o si les llama la atención”.

RECUADRO
Drones y café
En Colombia desde hace varios años, la Federación Nacional de Cafeteros ha venido
avanzando en estudios para la implementación de los drones para fumigar los
cafetales, a través del Centro Nacional de Investigaciones de Café, Cenicafé.
Señalan las informaciones de prensa que los resultados preliminares de la evaluación
han mostrado que es posible obtener cubrimientos de producto en los diferentes
estratos del árbol y alguna eficacia de los insecticidas que controlan la broca. El
equipo evaluado tiene una capacidad de tanque de 10 litros y una duración efectiva
del vuelo de 14 minutos, cubriendo un área de 6.400 metros cuadrados.
Cenicafé continúa con estos estudios hasta definir las condiciones óptimas de uso de
los drones en la caficultura, dado que esta tecnología tendría como ventajas su
versatilidad, para utilizarla en lotes con pendientes y ante obstáculos, así como
permitir el manejo de las plagas y enfermedades por focos. La implementación de
esta tecnología busca disminuir la mano de obra requerida en las
aspersiones, reducir el volumen de agua empleado y contribuir al uso racional de los
pesticidas.

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