En un acto solemne desde la Casa de Nariño, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió perdón este jueves a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Antioquia, por las violaciones de derechos humanos sufridas entre 1997 y 2007. Durante ese periodo, la comunidad fue blanco de masacres y persecuciones que, según reconoció el mandatario, contaron con la complicidad de integrantes de la fuerza pública.
El acto se enmarca en el cumplimiento del Acuerdo de Solución Amistosa firmado el 18 de diciembre de 2024 entre la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado y esta comunidad, que desde su fundación en 1997 se ha declarado neutral frente al conflicto armado.
“El Estado colombiano es culpable de la violencia, y es el pueblo quien tiene derecho a saber la verdad, sin depender de ningún poder”, manifestó Petro, quien también denunció la impunidad que ha acompañado durante décadas estos hechos. “¿Dónde está el Poder Judicial de Colombia?”, cuestionó, al referirse a las más de 300 víctimas directas de la violencia documentadas en esa comunidad.
De acuerdo con datos de la Defensoría del Pueblo, entre 1997 y 2007 se registraron al menos 54 denuncias de violaciones a los derechos humanos en San José de Apartadó. En 2007, la Corte Constitucional había reconocido la falta de justicia en estos crímenes y ordenado medidas de reparación integral, que durante años no se cumplieron.
El acuerdo firmado en 2024 incluyó compromisos concretos para saldar la deuda histórica con la comunidad, entre ellos este acto público de perdón. Petro aseguró que “la reparación empieza por cambiar el rol del Gobierno frente a las víctimas” y reafirmó el compromiso de su administración con la verdad y la justicia.
La Comunidad de Paz fue creada en medio del conflicto como una alternativa de resistencia civil no violenta. Hoy, sus líderes esperan que este reconocimiento marque un punto de inflexión en la relación del Estado con los territorios históricamente golpeados por la guerra.



