En un día marcado por el pesar en la comunidad católica, el arzobispo emérito de Bogotá, el cardenal Pedro Rubiano Sáenz, ha fallecido a los 91 años en la capital colombiana. La noticia, confirmada por fuentes eclesiásticas, deja un vacío en el corazón de quienes admiraban su liderazgo espiritual y su incansable labor en pro del prójimo.
La Arquidiócesis de Bogotá, en un comunicado, expresó su gratitud por la vida y el ministerio de este “buen pastor”, destacando su dedicación y entrega al servicio de Dios y de los más necesitados. Sus restos mortales serán honrados y recordados en la Catedral de Bogotá, un lugar que se convierte en testigo de su legado religioso.
Nacido el 13 de noviembre de 1932 en el municipio de Cartago, Rubiano Sáenz fue designado como arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia el 27 de diciembre de 1994, una responsabilidad que ejerció con devoción hasta su retiro el 8 de julio de 2010, cumpliendo con el límite de edad establecido.
Durante su larga gestión, el cardenal Rubiano dejó una huella imborrable en la comunidad colombiana. Entre sus logros más destacados se encuentra la creación del Banco Arquidiocesano de Alimentos, una iniciativa benéfica que ha beneficiado a miles de personas necesitadas a lo largo de los años.
Además, su liderazgo trascendió fronteras al presidir en tres ocasiones la Conferencia Episcopal de Colombia y al encabezar el comité económico del Consejo Episcopal de Latinoamérica (CELAM) durante varios años.
Su elevación al cardenalato por el papa Juan Pablo II en 2001, así como su participación en importantes eventos eclesiásticos, como el cónclave en el que fue elegido el papa Benedicto XVI en 2015, son testigos de su profundo compromiso con la fe y la Iglesia católica.
Este fue su legado y su servicio
La partida del cardenal Pedro Rubiano Sáenz deja un vacío difícil de llenar en la comunidad religiosa colombiana, pero su legado perdurará como un faro de luz espiritual y un ejemplo de amor y servicio hacia los demás. Que su alma descanse en paz.



