Falleció Fabio Castillo, el periodista que le puso rostro y nombre al poder del narcotráfico en Colombia

En la noche del 28 de octubre de 2025, falleció a los 65 años Fabio Castillo, uno de los periodistas más influyentes y valientes del país. Su nombre quedará inscrito en la historia del periodismo colombiano como el hombre que reveló las estructuras del narcotráfico y desafió, desde las redacciones, el poder corruptor de los carteles de la droga.

Nacido en Bogotá en 1959, Castillo comenzó su carrera en El Siglo, donde a los 20 años ya había ganado su primer Premio Simón Bolívar por la investigación “Así se soborna en Colombia”. Su rigor y audacia llamaron la atención de Guillermo Cano, director de El Espectador, quien lo invitó a integrar y luego liderar el equipo de investigación del diario, origen del célebre Informe Especial de El Espectador.

El periodista que desenmascaró a Escobar

El 25 de agosto de 1983, Fabio Castillo, junto al editor judicial Luis de Castro y el propio Cano, publicó en El Espectador el documento que probaba los antecedentes judiciales de un joven congresista antioqueño: Pablo Escobar Gaviria. Aquel artículo marcó un antes y un después en el periodismo colombiano: la prensa dejaba de insinuar para probar con documentos los nexos entre política y narcotráfico.

Tras el asesinato de Guillermo Cano en 1986, Castillo asumió la tarea de continuar esa línea investigativa. Un año después publicó “Los jinetes de la cocaína” (1987), una radiografía inédita del cartel de Cali, cuando aún se desconocía su verdadero poder. El libro se convirtió en la obra de investigación periodística más vendida en la historia del país, consolidando su estilo: “Prueba antes que adjetivo”.

Del exilio al regreso

Las amenazas no tardaron en llegar. Fabio Castillo vivió exiliado en Quito, Miami, Madrid y París, donde continuó investigando y escribiendo bajo distintos nombres. Regresó a Colombia en 1993, tras la muerte de Escobar, para reincorporarse a El Espectador, donde trabajó hasta 2016.

Durante esas décadas amplió su mirada hacia el crimen organizado y el poder económico, publicando obras como “La coca nostra” (1991) y “Los nuevos jinetes de la cocaína” (1996), investigaciones que exploraron el lavado de activos, las alianzas del narcotráfico con el paramilitarismo y la captura institucional del Estado. Su frase más recordada resume su ética profesional:

“El poder siempre deja rastro.”

Un legado de método, rigor y valentía

Castillo fue tres veces ganador del Premio Nacional Simón Bolívar, además de recibir galardones internacionales como el Ortega y Gasset, el reconocimiento de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y becas del Comité para la Protección de Periodistas de Nueva York y la Universidad de Oxford.

Pese a su prestigio, siempre se mantuvo alejado del protagonismo. Prefería firmar sus investigaciones bajo el sello colectivo Informe Especial, porque —decía— “el protagonismo debía ser de la verdad, no del periodista”.

En 2020 fundó el medio digital El Diario Alternativo, desde donde formó a una nueva generación de reporteros comprometidos con la investigación, la documentación y el análisis riguroso.

Una vida consagrada a la verdad

Hasta sus últimos días, Fabio Castillo defendió el periodismo como un oficio de servicio público. En 2023, durante la Feria del Libro de Bogotá, recordó junto a María Jimena Duzán los años en que el periodismo colombiano desafió a las mafias, pagando con vidas y exilios el precio de contar la verdad.

Su muerte marca el fin de una era, pero su método —documentar, verificar y contextualizar— sigue siendo escuela y guía para quienes creen que el periodismo no es solo informar, sino hacer memoria frente al poder criminal.

Como escribió en una de sus últimas columnas:

“El periodismo no cambia el mundo, pero puede impedir que lo borren.”

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