Frente al Santuario de la Virgen de Chiquinquirá, miles de fieles se congregaron para conmemorar los 105 años desde que esta advocación mariana fue coronada como Reina y Patrona de Colombia. El principal motivo del encuentro fue elevar plegarias para que la Virgen interceda por la paz y la esperanza en la nación.
Mons. Francisco Javier Múnera, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presidió la Eucaristía a las 11:00 horas en el atrio de la basílica, acompañado por autoridades religiosas y locales. La ceremonia fue precedida por una procesión de la imagen peregrina de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, réplica del histórico lienzo del siglo XVI, que partió desde la iglesia de la Renovación.
Durante su homilía, Mons. Múnera destacó el significado de la coronación de la Virgen hace más de un siglo, un acto que simboliza su papel central en la historia espiritual de Colombia. Recordó el milagro que renovó el cuadro en 1586, destacando la importancia de figuras como María Ramos y la indígena Isabel, quienes fueron clave en preservar y revitalizar la devoción hacia la Virgen.
El prelado también hizo eco del mensaje reciente de la Asamblea Plenaria de los obispos, instando a la sociedad colombiana a superar la violencia, la corrupción y la polarización política que obstaculizan el progreso del país.
La celebración no solo honró la historia y la fe arraigada en la Virgen de Chiquinquirá, sino que reafirmó el llamado de los creyentes a ser “constructores de una nación unida y en paz”, confiando en la intercesión de la Virgen para guiar el camino hacia un futuro más esperanzador para todos los colombianos.
Y a la Virgen de Chiquinquirá es a la que muchos devotos católicos encomiendan a la Selección Colombia para que salga ganadora ante Argentina el próximo domingo.



