A la cárcel fue enviado Andrés Sain Rodríguez Londoño que, al parecer, continuaba ejerciendo violencia sobre su expareja, a pesar de que ya existían medidas de protección en su contra. Además de amenazar con quitarle la vida a ella, también amenazaba a la niña y con matarse.
¿Qué pasó?
Los hechos ocurrieron el miércoles 1 de mayo a las 2:00 de la tarde en el barrio El Cofre del corregimiento de Puerto Caldas de Pereira. Una mujer de 26 años salió en bicicleta de su casa ubicada en la carrera 4 con calle 23 para visitar a un familiar, y en el trayecto, pasó frente a la vivienda de su expareja sentimental, quien comenzó a seguirla. La mujer buscó refugio en un local comercial para escapar del hombre de 33 años de edad, pero este la persiguió y la agredió dentro del establecimiento. En un intento por arrebatarle la bicicleta en la que ella se desplazaba, le pegó una patada en el muslo izquierdo, con el piñón de la bicicleta la lesionó en una rodilla y con la dirección le pegó en el tabique; además, la estrujó para quitarle la bicicleta y hacerla caer.
Ante esta situación, la víctima decidió salir del local y dirigirse hacia su vivienda, pero el sujeto la siguió de cerca. Una vez en la casa, escondió el vehículo y Rodríguez Londoño la amenazó con que donde la viera le iba a quitar la bicicleta y la iba a matar.
El hombre ingresó al inmueble donde fue interpelado por la hija de ambos, una niña de 8 años, quien le pidió que dejara tranquila a su madre. La menor contactó a la Policía Nacional, que al llegar al lugar corroboró que existía una medida de protección emitida por la Comisaría de Familia, ya que constantemente el sujeto la agredía física y verbalmente; la amenazaba, la acosaba y la perseguía, lo que llevó a la mujer a denunciarlo el 25 de diciembre en el municipio de Cartago. En consecuencia, procedieron a la captura del agresor.
Acoso
Se conoció que el sujeto tenía azotada a la víctima, a tal punto que la hizo perder varios trabajos, pues donde la veía, la cogía a golpes o la correteaba, no la dejaba tener vida, ya que este habitaba el mismo barrio y ella tenía que pasar frente a la casa de él; además, le hacía constantes amenazas de muerte.
La Fiscalía le imputó al agresor el delito de violencia intrafamiliar, el cual no aceptó. Ante esta situación, el ente acusador solicitó medida de aseguramiento en un centro carcelario. El Juez de control de garantías dictaminó que el acusado debía ser enviado a la cárcel.



