Homicida del padre Valencia aceptó cargos y le dieron medida de aseguramiento

Julián Eduardo Cifuentes Gómez, procesado por el crimen del sacerdote Dario Valencia Uribe acaba de declararse culpable de tres delitos imputados por la Fiscalía Cuarta Especializada: homicidio agravado, porte de armas de fuego y ocultamiento y alteración de pruebas.

El juez impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario bajo los argumentos de que este sujeto es un peligro para la sociedad y que existe el riesgo de que no comparezca al proceso.

Pero de forma principal porque existe la certeza de que Julián Eduardo es el responsable del asesinato investigado, toda vez que él mismo aceptó la responsabilidad total en los delitos imputados y porque las evidencias recolectadas por la fiscalía también lo indican. 

De esta manera el paso siguiente es la individualización de pena y sentencia que realizará un juez de conocimiento, quien le aplicará los beneficios que este hombre podrá recibir, como lo son hasta el 50 por ciento en la rebaja de la pena que partiría desde los 400 meses de prisión.

La diligencia empezó con media hora de retraso pero se desarrolla de manera ágil. El fiscal explicó de manera detallada la presunta participación del Cifuentes Gómez, relatando los acontecimientos del 25 de abril de 2024 día de la desaparición y homicidio del padre Valencia y cómo Julián Eduardo trató de ocultar su delito arrojando el cuerpo a un abismo en Belalcázar, Caldas y mandó a lavar la camioneta en un establecimiento de Viterbo, Caldas, municipio donde también la dejó dentro de un parqueadero. 

El fiscal también dejó claro que la motivación de este crimen fue únicamente evitar el pago del valor de una camioneta marca Subaru que el padre le había vendido.

 

 

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