Julio Cesar Uribe Acosta: El magistrado que escapó de la muerte en la toma del Palacio de Justicia

Óscar Osorio Ospina

Semblanza un magistrado risaraldense que logró sobrevivir a la pesadilla de las 28 horas de la toma y retoma del Palacio Justicia de Bogotá hace ya 40 años.

En la memoria de muchos colombianos están vivas las dolorosas imágenes de uno de los acontecimientos más luctuosos en la historia del país: la toma del Palacio de Justicia en Bogotá por parte de un comando de la guerrilla del M-19 y la violenta retoma por parte del Ejército de Colombia.

Las 28 horas que transcurrieron entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, dejaron un saldo de más de un centenar de muertos, entre ellos 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, así como decenas de desaparecidos de cuya suerte aún no se sabe. De manera milagrosa, de aquella pesadilla logró escapar con vida un risaraldense, el abogado Julio César Uribe Acosta, quien por ese entonces se desempeñaba como magistrado del Consejo de Estado.

El jurista había nacido en 1931 en el municipio de Mistrató cuando éste hacía parte del departamento de Caldas y luego su familia se radicó en Pereira, en donde fue alumno del colegio Deogracias Cardona. Como estudiante brillante que era, Uribe Acosta obtuvo una beca para realizar su carrera de derecho en la Universidad Nacional de Colombia y otra para estudiar una Especialización en París, Francia, convirtiéndose en una verdadera autoridad en derecho administrativo.

Su dilatada trayectoria de servicios comenzó como Juez Civil de Riosucio (Caldas) en donde también ejerció la política en las filas del partido conservador, fue de secretario de Gobierno y de Hacienda del Departamento de Caldas en la época de los Gobernadores Ramón Marín Vargas y Álvaro Campo Posada, Gobernador encargado en distintas oportunidades, Secretario General de la Flota Mercante Gran Colombiana, un organismo que pertenecía a la Federación Nacional de Cafeteros  y al que le cogió especial cariño. Luego asumió como Magistrado del Consejo de Estado, específicamente en la Sección Tercera. Una vez retirado de la magistratura ejerció el derecho y volvió a la cátedra universitaria y falleció el 8 de junio de 2021 en Santa Marta a los 90 años de edad.

Con ocasión de su fallecimiento, Diario del Otún publicó una semblanza del magistrado Uribe Acosta, escrita por el periodista Hernando Uribe Uribe, el 13 de junio de ese mismo año, de la cual extraemos algunos fragmentos.

“Antes de que la memoria me traicione me parece muy importante destacar como fundamental en la vida de Julio César Uribe dos aportes: el primero su familia, sus padres y sus hermanos con los que siempre luchó hombro a hombro por sacarlos adelante, y en segundo lugar los libros, siempre fue un hombre enamorado de los libros y de la lectura. Uno de los consejos que yo tuve la oportunidad de escucharle y que frecuentemente les daba a muchas personas era el de la espiritualidad. Les decía a las personas cuando entraba en confianza con ellas: espiritualicese que es lo único que nos queda en la vida”, anota el cronista.

La toma del Palacio

A las 11:00 de la mañana de aquel 6 de noviembre de 1985, cuando un comando del movimiento guerrillero M19, ingresó al Palacio de Justicia, el magistrado Julio César Uribe se encontraba en su oficina del cuarto piso de esta edificación.

En medio de las balas y las llamas, sostuvo una conversación telefónica con el periodista Hernando Uribe Uribe, quien por ese entonces se desempeñaba como director del Noticiero Todelar de Risaralda. Allí le relató que buena parte del tiempo permaneció debajo del escritorio porque las balas eran toneladas, de manera impresionante, por los integrantes de la guerrilla:

“Sin embargo logró salir con vida del incendiado Palacio de Justicia cuando decidió echarse a rodar por las escalas desde un cuarto piso donde estaba su oficina hasta el sitio donde fue rescatado por el Ejército. Decía él, sobre los riesgos de haberse lanzado en esa forma para salir del Palacio de Justicia, que prefería morir con una bala y no incinerado en las llamas del mismo Palacio de Justicia”.

Y más adelante anotó en su crónica para este diario:

“Pero hay un episodio llamativo, para mí personalmente bonito: en la primera entrevista que yo logré hacerle cuando obtuve esa comunicación con él en plena toma y retoma del Palacio de Justicia, mi primera pregunta fue: “doctor Julio Cesar Uribe Acosta, ¿usted tiene miedo?”, y la respuesta de él -que tampoco se me olvida- fue citarme una frase de Martin Luther King y me decía: “Periodista, recuerdo la expresión de Luther King “El miedo tocó a la puerta, la fe fue a abrir y no vio a nadie”. Yo también tengo fe y confío en que de aquí vamos a salir bien librados”.

La entrevista con el Noticiero Todelar fue tomada por medios internacionales, como el periódico The Washington Post, como una entrevista por lo menos muy oportuna, porque era la primera con un Magistrado del Consejo de Estado en los precisos momentos en los que se producía la toma y el fatal incendio del Palacio de Justicia.

Otro hecho curioso en la vida del magistrado Julio César Uribe, ocurrió en Cartago tiempo después, incidente del cual también logró salir ileso, tal como lo reseñó el periodista: “Julio César Uribe vivió otro episodio llamativo, de verdad que sí. Transcurridas varias semanas de los incidentes del Palacio de Justicia, él tuvo que venir a Cartago a una diligencia, se alojó en uno de los hoteles de la ciudad y estando allí tomó el ascensor desde un cuarto piso para bajar al primero de salida del hotel. Pues ese ascensor se vino abajo desde el cuarto piso y tampoco le ocurrió nada grave, salió totalmente indemne de ese episodio. Entonces decía jocosamente que para alguna cosa importante lo debía tener Dios cuando ni en el Palacio de Justicia ni en el ascensor del Municipio de Cartago había sucumbido”.

El personaje

Por último, se destacan varios rasgos muy significativos de este risaraldense que se salvó de morir hace 40 años en el Palacio de Justicia.

El primero, su amor por la docencia que ejerció en varias instituciones de educación superior, entre ellas, la Universidad La Gran Colombia en Bogotá y en otros centros de educación superior y fue un gran amigo y fiel seguidor de Álvaro Gómez Hurtado.

“Otra característica, indudablemente, fue su facilidad de expresión. Uribe Acosta era un excelente expositor, un excelente conferencista, un excelente orador. Pero insisto que las dos características fundamentales de Julio Uribe Acosta fueron su apego y su amor por la familia y su apego y su amor por los libros, a esos dos amores dedicó absolutamente toda su vida”.

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