El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este domingo el tono de sus declaraciones tras la captura de Nicolás Maduro y aseguró que su país está “a cargo” de Venezuela, mientras lanzó advertencias directas a varios gobiernos de la región y mencionó incluso a Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca.
Durante un diálogo con periodistas a bordo del Air Force One, Trump fue consultado sobre sus contactos con las nuevas autoridades venezolanas y respondió con ambigüedad calculada. “Estamos tratando con la gente que acaba de juramentarse. No me pregunten quién está al mando porque les daré una respuesta muy controvertida”, dijo. Al insistirle, fue más explícito: “Significa que nosotros estamos a cargo”.
Las declaraciones se producen mientras la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, manifestó públicamente su disposición a trabajar con la administración Trump y abogó por una relación “equilibrada y respetuosa” con Washington. Entretanto, Nicolás Maduro, depuesto del poder, permanece recluido en una cárcel de Nueva York, acusado de narcotráfico y terrorismo, a la espera de ser presentado ante un juez federal este lunes al mediodía.
La Casa Blanca ha reiterado que está dispuesta a cooperar con sectores del antiguo gobierno venezolano, siempre y cuando se cumplan los objetivos estratégicos de Washington, entre ellos la apertura del país a la inversión estadounidense en sus vastas reservas petroleras. Al ser interrogado sobre si la operación obedecía a intereses energéticos o a un cambio de régimen, Trump respondió: “Se trata de la paz en la Tierra”.
Advertencias a Colombia y otros países
En el mismo pronunciamiento, el mandatario estadounidense arremetió contra varios países que considera adversarios o actores clave en la región. Mencionó a Colombia, Cuba y México, y sorprendió al referirse también a Groenlandia, territorio europeo bajo soberanía del Reino de Dinamarca, en el marco de sus advertencias geopolíticas.
Particularmente duro fue con el presidente colombiano, Gustavo Petro, a quien acusó, sin presentar pruebas, de ser narcotraficante y afirmó que “no lo será por mucho tiempo”, una declaración que amenaza con tensar aún más las relaciones bilaterales.
Las palabras de Trump confirman un escenario de alta presión diplomática tras la caída de Maduro y abren un nuevo capítulo de incertidumbre para Venezuela y la región, en medio de un reacomodo de fuerzas y explicitas señales de intervención política por parte de Estados Unidos.



