En una audiencia que duró más de tres horas en la sede de la Fiscalía en Soledad, la canciller de Colombia, Laura Sarabia, entregó un contundente testimonio en el que se presenta “como víctima de violencia de género, principalmente por parte del señor Armando Benedetti”. La diligencia, que forma parte de un proceso iniciado con una denuncia en agosto de 2023, podría marcar un nuevo capítulo en las tensiones al interior del gobierno de Gustavo Petro.
“Ser parte del Gobierno no significa que renuncie a mis derechos”, fue la frase con la que Sarabia resumió su postura en medio de un caso que no solo involucra temas de violencia de género, sino también posibles irregularidades en la financiación de la campaña presidencial de 2022.
A través de su representante legal, Lina Sandoval, la canciller señaló que este caso evidencia “un patrón sistemático de violencia que enfrentan muchas mujeres en Colombia, sin importar su condición social o económica”. Sandoval también informó que se han programado múltiples sesiones con la Fiscalía para analizar la magnitud y complejidad de los hechos, en las que se presentarán audios, documentos, mensajes y líneas de tiempo que sustentarían las acusaciones.
En su más reciente declaración, Sarabia entregó audios inéditos de sus enfrentamientos con Benedetti, algunos de los cuales ya se han filtrado a medios de comunicación. Uno de ellos, difundido por Blu Radio, muestra a Benedetti jactándose de su supuesta influencia en la Fiscalía y de su papel en la campaña presidencial: “Yo hice 100 reuniones (…) 15.000 millones de pesos. Si no es por mí no ganan las elecciones”, se le escucha decir con tono amenazante. Incluso agrega: “Nos hundimos todos, nos vamos presos”.
Ante las menciones a funcionarios de la Fiscalía, como el exfiscal general Francisco Barbosa, este negó rotundamente cualquier implicación: “Es un cañazo de esos funcionarios para tratar de ganarse los puestos entre ellos”. Barbosa recordó que su administración fue la que persiguió los bienes de Benedetti y que mantenía una relación tensa con el Gobierno Petro.
Por su parte, Benedetti ha optado por un tono despectivo y evasivo. Consultado por los señalamientos de Sarabia, afirmó: “No me importa lo que ella haga” y “para pelear se necesitan dos”. Negó también haber tenido encuentros con Barbosa o tener injerencia en decisiones de la Fiscalía.
En un gesto que busca demostrar transparencia y alejar sospechas de posibles intereses personales, Sarabia anunció que ha puesto a disposición de la Fiscalía su historial patrimonial, fiscal y bancario, además de su trayectoria profesional durante la última década. La canciller también solicitó ser excluida del proceso disciplinario contra Benedetti, aduciendo razones de posible conflicto de interés y siguiendo las normas internas del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La investigación en curso no solo tiene implicaciones personales, sino también políticas, en un momento delicado para el Gobierno. Las acusaciones de Sarabia, respaldadas por pruebas documentales y grabaciones, se suman a una creciente tensión interna que amenaza con escalar a niveles institucionales.
“Defenderá la verdad, su dignidad y la institucionalidad”, concluyó su representante. Lo que está en juego no es solo la credibilidad de dos altos funcionarios, sino también la forma en que el Estado colombiano responde ante denuncias de violencia de género dentro de sus propias estructuras de poder.



