Una trágica masacre conmociona al municipio de Tibú, Norte de Santander, luego de que tres personas, entre ellas un bebé de seis meses, fueran asesinadas en un ataque armado ocurrido en la noche del miércoles 15 de enero. En el vehículo donde se perpetró el ataque también se encontraba un niño de diez años, hijo de las víctimas, quien milagrosamente resultó ileso.
El coronel Néstor Rodrigo Arévalo, comandante de la Policía de Norte de Santander, confirmó los hechos en una entrevista con Noticias Caracol. “Nos solidarizamos con la familia del señor Miguel Ángel y de la señora Zulay. A toda la comunidad de Tibú, a sus amigos y familiares, realmente es muy triste lo que ocurre”, manifestó.
El ataque ocurrió a las 8:20 de la noche en la vereda La Llana, donde un grupo armado abrió fuego contra el carro fúrebre en el que viajaban Miguel Ángel López, propietario de una funeraria; su esposa, Zulay Durán Pacheco; su bebé de seis meses, y el hijo mayor de la pareja, de diez años.
Las víctimas mortales fueron identificadas como Miguel Ángel López, Zulay Durán Pacheco y su bebé. Según las autoridades, el menor de diez años logró sobrevivir al brutal ataque, aunque quedó profundamente impactado por lo sucedido.
El coronel Arévalo informó que ya se realizó la inspección técnica de los cadáveres y se adelanta un análisis detallado para esclarecer los hechos. “Desde la misma Presidencia de la República se ha ordenado estructurar un grupo especial para esclarecer este hecho de homicidio”, declaró el oficial.
Aunque aún no se ha identificado a los responsables del ataque, el coronel confirmó que en la zona operan grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC. Estas organizaciones tienen un historial de actividades ilegales, incluyendo extorsiones a comerciantes y transportadores.
La comunidad de Tibú, una región marcada por la violencia, se encuentra consternada. Residentes locales informaron que fue necesaria la llegada de otras funerarias en caravana para trasladar los cuerpos debido a las dificultades de acceso al lugar y las constantes amenazas de grupos armados.
Las autoridades anunciaron un consejo extraordinario de seguridad para evaluar la situación y tomar medidas frente a este lamentable incidente. La Policía Nacional, junto con la Fiscalía y el Ejército, trabajan coordinadamente para identificar a los autores materiales e intelectuales de la masacre.
La trágica muerte de Miguel Ángel, Zulay y su bebé de seis meses subraya la urgente necesidad de restaurar la seguridad en Tibú, un territorio que ha sufrido durante años por la presencia de grupos armados ilegales. Mientras tanto, la comunidad sigue de luto, lamentando la pérdida de una familia y la incertidumbre que deja este nuevo episodio de violencia en la región.



