En medio de un tenso debate de control político celebrado en el Congreso de la República, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró que la economía colombiana muestra señales de estabilidad y crecimiento. Sin embargo, la oposición, liderada por el senador Miguel Uribe del partido Centro Democrático, lanzó fuertes críticas al Gobierno, asegurando que el país se encuentra “al borde de la quiebra”.
Ávila presentó cifras que, según él, demuestran una recuperación sostenida: un crecimiento del 2,7 % en el primer trimestre de 2025, por encima de la meta anual del 2,5 %, y un aumento del 10 % en las exportaciones no tradicionales durante 2024, que continuó con un repunte del 16 % en lo corrido de 2025. Además, destacó que los ingresos tributarios proyectados para este año podrían superar los 300 billones de pesos, un 14 % más que los 267,2 billones recaudados en 2024.
“No estamos en una crisis fiscal catastrófica. Hay dificultades, sí, pero también una hoja de ruta clara”, afirmó el ministro, quien propuso la creación de un pacto fiscal nacional que incluya al Congreso, el sector empresarial, sindicatos y la sociedad civil. Esta iniciativa buscaría consensuar nuevas fuentes de ingresos y redefinir la distribución del gasto público, teniendo en cuenta obligaciones ineludibles como los salarios de la fuerza pública y del magisterio.
Pero la oposición tiene otra lectura.
El senador Miguel Uribe arremetió contra el manejo económico del Gobierno, señalando que el crecimiento reportado tiene un trasfondo preocupante: el incremento de actividades ilícitas. “La economía se está moviendo gracias al narcotráfico”, dijo Uribe, quien aseguró que la producción de cocaína se disparó de 150 toneladas al cierre del gobierno de Álvaro Uribe a 1.850 toneladas en 2024. Además, criticó que el déficit fiscal alcanzó el 6,8 % en 2023, acusando al Ejecutivo de “violar la Regla Fiscal” y maquillar las cifras con una transacción extraordinaria de 31,9 billones de pesos.
“Tratan de salvarse con operaciones únicas, pero la realidad es que estamos al borde de la quiebra”, insistió el senador.
En su intervención, Ávila también explicó que parte del déficit obedece a los subsidios al precio de la gasolina, cuyo ajuste implicó un gasto de 73,11 billones de pesos. A esto se suma la presión por el pago de una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional, contratada por el gobierno anterior y ahora a cargo de la actual administración.
El jefe de la cartera de Hacienda reconoció que algunos ingresos de capital podrían verse comprometidos por la caída de los resultados de Ecopetrol, afectada por los precios internacionales del crudo. Sin embargo, enfatizó que el crecimiento del gasto primario, proyectado en un 9 %, se mantiene por debajo del incremento en los ingresos, lo que consideró una señal de equilibrio.
Actualmente, el Ministerio de Hacienda trabaja en la elaboración del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), que trazará la ruta financiera del país en la próxima década. Ávila adelantó que este documento incluirá ajustes a las proyecciones de ingresos y gastos, reconociendo que algunas de las estimaciones iniciales fueron demasiado optimistas.
En medio de este pulso político y técnico, el Gobierno busca calmar a los mercados y recuperar la confianza ciudadana en la estabilidad de las finanzas públicas. Pero la oposición insiste en que los signos de alarma son claros y que es hora de asumir una estrategia más drástica frente al gasto y la generación de ingresos.
Lo cierto es que el país enfrenta un momento clave en su política fiscal, con tensiones crecientes entre quienes piden confianza en el modelo actual y quienes advierten sobre una posible tormenta económica si no se toman decisiones de fondo.



