Una de las nevadas más prolongadas y llamativas de los últimos años sorprendió este 7 de diciembre en el Parque Nacional Natural El Cocuy. Durante más de doce horas, una intensa precipitación cubrió de blanco sectores icónicos de la alta montaña colombiana, transformando por completo el paisaje.
Guías y operadores locales reportaron que lugares emblemáticos como el Púlpito del Diablo, la Laguna Grande de la Sierra y el Ritacuba Blanco amanecieron cubiertos bajo una capa de nieve que no se veía con esta magnitud desde hace varios años. Las imágenes compartidas por montañistas y visitantes rápidamente se difundieron, mostrando un escenario inédito incluso para quienes frecuentan la zona.
Controles reforzados tras infracciones recientes
La imponente nevada coincide con el fortalecimiento de los controles ecoturísticos en la zona. La Alcaldía de Güicán de la Sierra, Parques Nacionales Naturales y la Policía Nacional intensificaron los operativos tras el ingreso no autorizado de tres personas al glaciar del Ritacuba Blanco el pasado 28 de noviembre.
Los infractores no solo violaron las normas ambientales y de seguridad establecidas, sino que además utilizaron equipos para escalar sobre nieve, una práctica estrictamente prohibida en esta área protegida. Luego de las verificaciones, las autoridades les impusieron comparendos y procedieron a la incautación del material utilizado.
Reglas para visitar El Cocuy
Las autoridades reiteraron que el ecoturismo en este parque está regulado bajo la Resolución 125 de 2020 y el Plan de Ordenamiento Ecoturístico. Solo existen tres senderos habilitados:
Ritacuba
Laguna Grande de la Sierra y Lagunillas
Púlpito del Diablo
El acceso está permitido únicamente hasta el borde del glaciar y siempre acompañado por guías certificados. Cualquier actividad sobre el hielo —incluido caminar, escalar o pisotear el glaciar— está prohibida.
Además, recordaron que estas zonas glaciares son ecosistemas altamente frágiles y considerados territorios sagrados para las comunidades indígenas U’wa. El parque limita con cinco resguardos, lo que convierte la protección cultural y ambiental en una prioridad absoluta.
La nevada, tan espectacular como poco frecuente, sirve también como recordatorio de la importancia de preservar los últimos glaciares del país, respetar las normas y proteger un territorio que es patrimonio natural y cultural de Colombia.



