El presidente Gustavo Petro anunció el 17 de octubre de 2025 que pidió la renuncia del director de la Policía, mayor general Carlos Fernando Triana. En una alocución nocturna, Petro reconoció el esfuerzo de Triana pero señaló “graves fallas” en la estrategia de seguridad: “La Policía de Colombia va a cambiar, he pedido cambiar el director… ha hecho un gran trabajo, pero hay unas fallas que tenemos que sobremontar profundamente”. El relevo se enmarca en la revisión de la política de seguridad y de la estrategia de “paz total” del Gobierno ante la creciente violencia en varias regiones.
Motivos oficiales del relevo
En su mensaje presidencial, Petro explicó que la medida responde a deficiencias operativas detectadas. Citó especialmente el caso de Amalfi (Antioquia), donde en agosto fueron emboscados 13 policías antinarcóticos al atacar un helicóptero oficial. “El tema de Amalfi lo he analizado, los muchachos que murieron de la Policía… daré un informe en otra oportunidad”, afirmó el mandatario. El Presidente también aludió a discrepancias en las cifras de homicidios: mientras la Policía reporta una caída del 3 %, Medicina Legal informa un aumento del 8 %. Petro dijo que esas estadísticas no coinciden “y a ciegas así no vamos a tener una política eficaz”, dando a entender que esos desajustes socavan la transparencia institucional.
Hechos recientes que precipitaron la decisión
La masacre de Amalfi parece haber sido el detonante inmediato: el 21 de agosto un grupo armado atacó con explosivos, drones y fusiles un helicóptero en vuelo de erradicación, matando a 13 uniformados. A esto se suman otros episodios violentos: el 9 de octubre una estación de Policía en Jamundí (Valle del Cauca) fue alcanzada por un artefacto explosivo, hiriendo a cuatro civiles (incluidos dos niños). En los últimos meses los homicidios urbanos también han repuntado. Triana reconoció que en Cali se han registrado más de 400 asesinatos en lo corrido de 2025, cifra superior en un 30–35 % a la del año anterior. Estos y otros incidentes alimentan la percepción de inseguridad; según Indepaz, en 2025 se han documentado hasta septiembre al menos 59 masacres (194 víctimas) en todo el país.
Posibles sucesores de Triana
Por ahora la Casa de Nariño no ha oficializado a ningún reemplazo. Varios medios señalan que el sonajero presidencial incluye varios oficiales de alto rango, destacando mujeres. El nombre con más fuerza es la brigadier general Olga Patricia Salazar Sánchez –primera mujer que dirigió la Dijín y hoy agregada policial en España–, por antigüedad la más “imparcial” en la cúpula. También suena la brigadier general Sandra Patricia Pinzón Camargo (Unidad para la Edificación de la Paz), quien se perfila como la primera mujer directora de Policía si es confirmada. En la lista figuran además el general (r) William Rincón (exinspector general) y el coronel retirado Humberto Guatibonza, actual jefe de seguridad presidencial. Se espera que el Presidente anuncie el relevo definitivo en los próximos días.
Reacciones políticas e institucionales
La decisión suscitó opiniones encontradas. En el gobierno y sectores oficialistas se explicó el relevo como “necesario para recomponer la estrategia de seguridad” tras los graves episodios recientes. En cambio, opositores y críticos señalan que responde a la presión pública y política luego del escándalo de Amalfi. Analistas advierten que cambios tan bruscos en la alta comandancia pueden generar incertidumbre en los operativos. Por su parte, la Policía Nacional mantuvo discreción institucional hasta conocer el nombramiento; fuentes internas afirman que entre los mandos domina la expectativa de que el sucesor recupere el impulso en inteligencia criminal, tras varias críticas a la capacidad de previsión en zonas de conflicto.
Implicaciones para la reforma policial y “paz total”
El relevo de Triana se da en un momento de profunda reforma de la Policía impulsada por el Gobierno. Petro ha insistido en reorientar la fuerza hacia un modelo más preventivo y con énfasis en derechos humanos, dentro de su estrategia de “paz total”. Durante la alocución, el Presidente reiteró su visión de cooperación internacional: propuso integrar las policías de la región (Colombia con Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela y Guyana) para enfrentar el narcotráfico en forma “eficaz”. Al mismo tiempo, sectores ciudadanos demandan resultados concretos: la insistencia oficial en diálogos de paz mientras bandas criminales como el Clan del Golfo y disidencias de las FARC se fortalecen ha sido duramente criticada. El nuevo mando policial deberá equilibrar esas metas: reforzar el combate al crimen organizado y al narcotráfico, sin perder de vista los cambios estructurales que exige la agenda de reforma propuesta por el Gobierno.
Contexto de seguridad y percepción ciudadana
La percepción de inseguridad sigue alta. A la par de la alta conflictividad rural, en las ciudades crece el reclamo por más presencia policial. Un estudio oficial reciente indica que la Policía aún goza de confianza mayoritaria (62 % entre líderes de opinión), pero muchas comunidades expresan indignación por la ola de violencia. La escalada delictiva se refleja en cifras alarmantes: por ejemplo, en Medellín las autoridades reportan que los homicidios superaron los 300 en lo que va del año, mientras en Bogotá y otras capitales urbanos han aumentado los hurtos y asaltos. Organismos civiles cuentan decenas de masacres y ajustes de cuentas, sobre todo en las regiones más azotadas por bandas ilegales. Este contexto, sumado al impacto mediático de ataques recientes, mantiene a la ciudadanía expectante ante cualquier anuncio que prometa mejoras palpables en seguridad.
Perspectivas y expertos
El desplazamiento del mayor general Triana vuelve a poner la lupa sobre la Policía Nacional. Expertos en seguridad enfatizan que el relevo debe traducirse en cambios operativos concretos, no solo simbólicos. Según la agencia EFE, Petro valoró el trabajo de Triana pero insistió en “fallas” que deben corregirse. Analistas coinciden en que el nuevo director enfrentará la presión de demostrar resultados inmediatos –tanto en la lucha contra el crimen como en la reducción de homicidios– mientras avanza la modernización institucional. En el corto plazo, la expectativa se centra en si el relevo será acompañado de ajustes profundos en inteligencia y mando territorial. Como concluye el balance del atentado de Amalfi, “a ciegas así no vamos a tener una política eficaz”, por lo que la ciudadanía y el Gobierno seguirán de cerca cada paso de esta transición policial.



