En una decisión sin precedentes en las relaciones de seguridad entre Colombia y Estados Unidos, el presidente Gustavo Petro ordenó a la fuerza pública suspender el envío de comunicaciones y cualquier trato con agencias de seguridad estadounidenses. La medida, según explicó el mandatario, se mantendrá mientras el gobierno de Donald Trump continúe ejecutando ataques con misiles contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico que, presuntamente, estarían vinculadas al narcotráfico.
A través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de X (antes Twitter), Petro afirmó que “la lucha contra las drogas debe subordinarse a los derechos humanos del pueblo caribeño”, señalando que los recientes bombardeos de Estados Unidos “violan el derecho internacional y ponen en riesgo a comunidades costeras inocentes”.
El anuncio se produce en medio de una escalada de tensiones internacionales generada por la ofensiva militar estadounidense en el Caribe, donde, según cifras reportadas por medios internacionales, 20 embarcaciones han sido atacadas y al menos 76 personas han muerto. Desde septiembre, el Comando Sur de Estados Unidos desplegó buques de guerra, cazas y miles de soldados en la región, asegurando que su misión busca “desarticular redes de narcotráfico y proteger la seguridad del hemisferio occidental”.
No obstante, el presidente Trump no ha presentado pruebas públicas de que las embarcaciones atacadas estuvieran involucradas con el narcotráfico, lo que ha despertado críticas de varios gobiernos.
Petro respaldó además la decisión del Reino Unido de suspender temporalmente el intercambio de inteligencia con Washington, luego de que Londres considerara que esos ataques “son ilegales y podrían constituir crímenes internacionales”, según fuentes citadas por CNN.
En paralelo, Rusia condenó los bombardeos calificándolos de “inaceptables”. El ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, declaró en televisión que “Estados Unidos actúa como un país por encima de la ley” y tachó de “pretexto” la lucha antidrogas utilizada para justificar las acciones militares.
Mientras tanto, en Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro anunció un despliegue militar “masivo” en todo el país como respuesta a lo que denominó “amenazas imperiales” de Estados Unidos. El Ministerio de Defensa venezolano aseguró que la movilización incluye unidades terrestres, aéreas, navales, fluviales y misilísticas, así como a la milicia bolivariana.
Aunque las autoridades colombianas no han precisado cómo afectará esta suspensión la cooperación bilateral en materia de lucha antidrogas e inteligencia, la decisión de Petro marca un nuevo punto de inflexión en la política exterior colombiana, que históricamente ha sido uno de los aliados más estrechos de Washington en América Latina.



