Repaso a la historia de un ícono del civismo pereirano: Hospital San Jorge

Óscar Osorio Ospina

En abril de 1905 abrió sus puertas el Hospital San Jorge, uno de los principales íconos del civismo de los pereiranos. Así lo registran los compendios de historia de la ciudad, entre ellos el libro “Pereira 1875-1935” de Ricardo Sánchez Arenas publicado en el año 1936:

“El Hospital de Caridad denominado “San Jorge”, cuyo iniciador en el año 1897 fue el general Valentín Deaza, tomó gran impulso desde el año 1905, debido a la incansable labor desarrollada por su síndico de entonces, el esclarecido ciudadano don Carlos Echeverri Uribe (q.e.p.d.), se dio al servicio público el 20 de abril de aquel año, y el primer enfermo hospitalizado fue el súbdito venezolano Clímaco Andrade”.

Más adelante, anota Sánchez Arenas:

“A cargo de las Reverendas Hermanas de la Comunidad de San Vicente, el Hospital San Jorge ha venido de progreso en progreso, hasta constituir hoy la entidad de beneficencia que mejores y más completos servicios presta en el Departamento de Caldas”.

En efecto, en ese entonces el centro asistencial contaba con una capilla para la celebración de oficios religiosos, la Clínica Carvajal obsequiada por don Erasmo Carvajal, una moderna sala de maternidad, un local para consulta externa y locales para el Instituto Profiláctico externo e interno.

Hacia 1935, 30 años después de su apertura, el hospital registraba unas cifras realmente sorprendentes: 1.847 enfermos atendidos en ese año, 10.846 curaciones practicadas, 211 intervenciones quirúrgicas, 5.277 fórmulas despachadas, 3.479 consultas externas, 3.328 inyecciones aplicadas, 2.852 pacientes inscritos en el Instituto Profiláctico Externo, 3.280 sifilíticos tratados y 1.574 sangrías practicadas.

Otro historiador, esta vez el médico Jorge Grisales Pérez, relata en los siguientes términos el nacimiento del hospital en su libro “Los primeros cien años de la medicina en Pereira” (1985):

“Bajo la dirección del general Valentín Deaza se dio principio a la construcción del Hospital San Jorge y bajo la dirección de don Andrés Martínez. En el año 1905 se continuaron los trabajos que habían sido suspendidos y que pudieron seguir por iniciativa de don Carlos Echeverri Uribe, quien hizo colectas para disponer los fondos necesarios. Agotados estos fondos, fue don Delfín Cano, abuelo de don Gabriel Cano Grillo, actualmente es miembro de la Junta de Beneficencia, quien obtuvo con donaciones, los dineros necesarios para completar la construcción de un pabellón de tuberculosos”.

El hospital funcionó en su primera sede, en la carrera 5ª con calle 24 en el predio donado por el General Deaza, hasta 1948, cuando se hizo el traslado al terreno que hoy ocupa entre las carreras 3ª y 4ª con calles 24 a 26.

Primera sede del Hospital San Jorge en la carrera 5ª con calle 24, en el lote donado por el general Valentín Deaza

El propio Echeverri Uribe, quien también fue historiador y periodista, reportó de esta manera el nacimiento del hospital en su libro “Apuntes para la historia de Pereira”, cuya primera edición surgió a la luz en octubre de 1909:

“El hospital se llamó, desde 1905, Hospital San Jorge, y se le dio como lema para el sello, la siguiente. “Algo de dicha celestial se goza cuando la ajena dicha se procura”.

Destaca Echeverri en su relato que la asociación de señoras encargadas de la celebración del centenario del sacrificio de Policarpa Salavarrieta dotó al hospital con elementos necesarios para convertir una parte del edificio en una cómoda y espaciosa sala de maternidad y en el centro del predio se construyó el pabellón de cirugía. 

El San Jorge contaba en sus inicios con un síndico o gerente, el historiador Carlos Echeverri; un médico graduado que ejercía como director y cinco hermanas de la caridad que administraban el hospital que atendía una población de 120 enfermos.

Quién era Carlos Echeverri

El abogado y periodista Miguel Álvarez de los Ríos, reseña que Carlos Echeverri Uribe era un antioqueño procedente de Abejorral, donde había nacido el 15 de junio de 1862, y quien llegó a estas tierras a fines del siglo XIX en busca de paz y fortuna, concretamente en 1887. Fue la primera persona que intentó recoger la historia de Pereira con datos extraídos de los archivos de Bogotá, Popayán y Cartago.

“Además de la rectitud y el señorío, que enaltecieron su figura de ciudadano, dirigente cívico, comerciante y empresario agroindustrial, Echeverri Uribe tuvo de natural las aficiones intelectuales, entre éstas, la del periodismo”, anota Álvarez de los Ríos. Como periodista fundó y dirigió “El Pijao” en 1903 con Mariano Montoya, luego el periódico “El Pueblo” en 1909 con Alcides Campo, “La Palabra” en 1910 con Julio Rendón, “La Mazorca” en 1910 y “Paz y Trabajo” en 1913.

Óscar Jaramillo Osorio, miembro de la Academia Pereirana de Historia, señala que: como hombre público ejerció cargos de importancia como Prefecto de la Provincia de Robledo en el antiguo departamento de Caldas, Recaudador de Hacienda Nacional, miembro del Concejo Municipal, Tesorero de Rentas y Síndico del Hospital San Jorge, “cargos que desempeñó con dedicación y honradez”.

Añade que en su gestión al frente del San Jorge, Echeverri Uribe logró en seis años la construcción de seis salas para hombres, cuatro para mujeres, un quirófano, una farmacia y una capilla y, posteriormente, con el apoyo de Delfín Cano recolectó los fondos para la construcción del pabellón de tuberculosos.

Jaramillo Osorio, agrega acerca de la vida y obra de este personaje: “Su amor por los ancianos lo llevó a ser el gestor y realizador de la construcción del asilo de ancianos San José frente a la Trilladora La Julia en la antigua salida a Armenia. En más de una vez se le vio llegar a su casa sosteniendo las solapas dobladas de su saco con la mano izquierda sobre su pecho. Debajo del saco no había camisa, pues se le había regalado “a un viejito muy necesitado”. 

Echeverri Uribe se casó con doña Camila Marulanda Botero y fue padre de 11 hijos. Falleció el 2 de julio de 1928, a los 66 años. 

Jaramillo Osorio señala que: “De él podría decirse que fue el prototipo del patriarca, para quien la palabra corrupción no existía en su diccionario”.

Sobre su perfil, dijo también Miguel Álvarez de los Ríos: “Echeverri fue brújula y guía y acertado consejero de todos sus conciudadanos en los años que siguieron a nuestra última guerra civil”.

 

Nuestro hospital

“El Hospital no se compone de pasillos, paredes o quirófanos; el hospital no es sólo filas de camas y uniformes blancos. Es todo eso y mucho más: porque también es un poco universidad, un poco de sitio de oración y, a veces, hasta un punto de reunión de la familia”. Médico Jorge Grisales Pérez, autor del libro “Los primeros cien años de la medicina en Pereira.

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