Ruptura en el uribismo: Centro Democrático saca a Miguel Uribe Londoño de la contienda y él desmiente haber renunciado

El Centro Democrático entró en una nueva tormenta interna tras anunciar, mediante un comunicado oficial, que Miguel Uribe Londoño salía de la lista de precandidatos presidenciales del partido. Según la colectividad, el exsenador habría decidido retirarse para apoyar al abogado Abelardo de la Espriella, hoy una de las figuras más fuertes de la derecha en la carrera hacia 2026.

Sin embargo, el propio Uribe Londoño respondió pocas horas después y negó tajantemente haber renunciado a su aspiración, abriendo un boquete de confusión y desconfianza en la colectividad que fundó el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

El comunicado del partido: “apoyar al Dr. de la Espriella”

En el pronunciamiento divulgado por el Centro Democrático, el partido informó que Miguel Uribe Londoño “ya no continuará en su proceso” como precandidato, porque habría tomado la decisión de retirarse para “apoyar al Dr. de la Espriella”. En el texto se detalla que fue el propio Abelardo de la Espriella quien le comunicó al expresidente Uribe que Uribe Londoño lo había llamado para expresarle su renuncia al partido y su respaldo a su proyecto político.

El partido, además, subrayó que agradecía la “franqueza” de De la Espriella y que el proceso interno seguiría adelante únicamente con las senadoras María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín como precandidatas oficiales.

“El Centro Democrático agradece la franqueza del Dr. De la Espriella y continuará el proceso con las precandidatas María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín”, señala el documento divulgado por la colectividad (según el texto al que tuvo acceso la prensa).

Los mensajes a Álvaro Uribe y la versión del partido

En el mismo comunicado se reconstruye una cronología de contactos entre Miguel Uribe Londoño y el jefe natural del partido. De acuerdo con la versión del Centro Democrático, en la noche del sábado el exsenador le envió un mensaje a Álvaro Uribe Vélez en el que le advertía que estaba por tomar una “decisión muy seria” con su familia, se excusaba de asistir a un foro del domingo y le pedía una reunión de diez minutos el lunes.

Al día siguiente, según el relato, el expresidente le respondió que no podría recibirlo por “problemas personales” y que cualquier asunto podía tratarse por mensajes. En la mañana del lunes, el director del partido, Gabriel Vallejo, habló con Uribe Londoño, quien —de acuerdo con la colectividad— le anunció que enviaría unas preguntas por WhatsApp. Todo ello fue interpretado por la dirección uribista como parte del contexto de una inminente renuncia.

“Nadie puede decir que yo he dicho eso”: Uribe Londoño se rebela

La reacción de Miguel Uribe Londoño no se hizo esperar. En un pronunciamiento público, el padre del asesinado exsenador y precandidato Miguel Uribe Turbay negó que haya presentado su renuncia al partido o a la contienda interna.

Nadie, absolutamente nadie, puede decir que yo he dicho eso”, afirmó, al desmentir la versión según la cual se habría bajado de la candidatura para respaldar a De la Espriella. El dirigente reconoció que ha conversado con distintos actores políticos, pero dejó claro que esas conversaciones no significan romper con el Centro Democrático ni abandonar su aspiración presidencial.

Uribe Londoño sostuvo que los argumentos expuestos por el partido se basan en “versiones de prensa o de llamadas telefónicas” que no reflejan su verdadera posición y pidió una rectificación de la colectividad. En redes sociales y comunicados posteriores insistió en que “ni renuncio ni me renuncian”, en abierta confrontación con la decisión del uribismo.

De la Espriella, el factor que agita la derecha

El trasfondo del episodio tiene nombre propio: Abelardo de la Espriella. El polémico abogado, que aspira por firmas, se ha convertido en un imán para sectores de derecha inconformes con los partidos tradicionales. La más reciente encuesta Invamer lo ubicó como segundo en intención de voto, detrás de Iván Cepeda, mientras que Miguel Uribe Londoño aparecía rezagado, aunque como el uribista mejor posicionado.

La decisión del Centro Democrático de apartar a Uribe Londoño, con base en la supuesta promesa de apoyo a De la Espriella, se da en ese contexto de reacomodo del mapa electoral y aumenta la percepción de fractura dentro del partido.

Un uribismo más dividido y una contienda más fragmentada

La salida —forzada, según sostiene el propio Miguel Uribe Londoño— deja al Centro Democrático con solo tres precandidatas en carrera y profundiza las tensiones internas en un momento clave, cuando la derecha busca unificar fuerzas frente al avance del proyecto progresista liderado por Iván Cepeda.

Mientras la colectividad insiste en que actuó con base en la “franqueza” de De la Espriella, el exprecandidato reclama que lo están excluyendo por rumores y versiones no verificadas. El resultado, por ahora, es una ruptura abierta entre un dirigente que representaba un relevo simbólico tras el asesinato de su hijo, y el partido al que ha pertenecido desde su fundación.

Lo que ocurra en los próximos días —si hay rectificación, expulsión formal o un distanciamiento definitivo— será clave para medir hasta dónde llega la crisis en el uribismo y cómo se reacomoda el tablero de la derecha de cara a las elecciones presidenciales de 2026.

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