Al cierre de la inscripción de candidaturas de cara a los comicios de octubre, no
se ven nada claras las posibilidades de triunfo para los llamados partidos
alternativos e independientes
Óscar Osorio Ospina
En el 2022 cuando el partido Alianza Verde logró alzarse con dos de las cuatro
curules de la Cámara de Representantes y el candidato del Pacto Histórico, Gustavo
Petro, alcanzó la Presidencia de la República, muchos pensaron que había llegado la
hora de los movimientos alternativos e independientes en las elecciones territoriales
de octubre de este año y que tanto la Alcaldía de Pereira como la Gobernación de
Risaralda estaban al alcance de la mano.
Sin embargo, con el paso del tiempo esas posibilidades comenzaron a diluirse, en
parte por claros intereses personales y por evidentes divisiones internas, así como
por los niveles de desfavorabilidad que acumula el gobierno nacional que parece
empeñado en construir su propio desprestigio.
Así las cosas, en el caso de la Alcaldía de Pereira, que hace un año parecía tierra
abonada para un candidato independiente o alternativo que pudiera conciliar a su
alrededor estas fuerzas políticas, figuran oficialmente en el partidor electoral siete
candidatos de los cuales cinco pertenecen a colectividades alejadas de los partidos
tradicionales. Pero las posibilidades de presentar un candidato único han estallado en
pedazos, lo que pone el fiel de la balanza electoral en dos fuerzas políticas
diametralmente opuestas.
De un lado, el candidato del Cambio -movimiento que fundó el actual senador Juan
Pablo Gallo y que ya acumula ocho años en el poder- representado por el exconcejal
Maicol Lopera, avalado por el liberalismo y apalancado por un salpicón de
movimientos políticos, entre ellos Colombia Renaciente, Cambio Radical, Centro
Democrático, Colombia Justa y Libres y Creemos Colombia.
Y del otro, el exconcejal y excongresista Mauricio Salazar Peláez, líder del
movimiento Primero Pereira, quien en las pasadas elecciones locales le disputó voto
a voto la Alcaldía al actual titular, Carlos Maya. Al final la diferencia fue de 5.180.
Esta vez Salazar cuenta con el aval del Partido de la Unión de la Gente (Partido de la U) y ha acumulado además el respaldo del movimiento político MIRA y los partidos
En Marcha y la lianza Social Independiente, ASI.
En medio de esta confrontación entre esos dos pesos pesados, algunos le apuestan a
una tercería que podría moverse alrededor de los nombres del exconcejal Steven
Cárdenas, quien se inscribió con el aval de Salvación Nacional y el coaval de Gente
en Movimiento y la Fuerza Ciudadana; Martha Alzate respaldada por el partido
Dignidad y Compromiso, Fabián Gómez del Partido Independientes, Diana Yaneth
Osorio de la Alianza Verde y Alexander Pérez que recibió el beneplácito del Pacto
Histórico y de una amalgama de movimientos y partidos de izquierda.
En este escenario resultaron vanos los esfuerzos por consolidar una candidatura
alternativa única y cayeron en el vacío los llamados y los esfuerzos que en ese
sentido hicieron varias voces, entre ellas las del propio Steven Cárdenas y Fabián
Gómez.
Es cierto que faltan 91 días para las elecciones y que mucha agua correrá bajo los
puentes, pero la foto de hoy no resulta muy halagadora para alternativos e
independientes hundidos como están en egoísmos y vanidades.
Hacia el Palacio Gris

En cuanto a la Gobernación de Risaralda, el panorama parece también concentrado
en una disputa cerrada entre dos partidos tradicionales, mientras que las opciones de
una tercería son aún una verdadera incógnita.
Por los lados del Liberalismo, la apuesta está centrada en Juan Diego Patiño, un
joven profesional quien sorprendió en las pasadas elecciones al ubicarse como el
diputado de mayor votación con un acumulado de 18.211 sin antecedentes en la
contienda política territorial y a pesar de ser ésta su primera incursión en un debate
electoral. Juan Diego, con su propuesta incluyente y participativa, tiene a su favor el
apoyo del Centro Democrático, el movimiento político MIRA, Colombia Renaciente, el Nuevo Liberalismo, Creemos Colombia y el Partido Alianza Social Independiente, ASI, así como la adhesión del excandidato por firmas Álvaro Arias.
En el platillo opuesto de la balanza está la exdiputada Juliana Enciso, candidata
oficial del conservatismo y quien se apuntala en el músculo financiero de la casa
Merheg, representada en los hermanos Habib (su esposo) y Samy (su cuñado). Sin
embargo, la unidad azul parece minada por una serie de factores, entre ellos las
diferencias entre los Merheg y el excongresista Juan Carlos Rivera, la declaratoria
de independencia de Álvaro Arias, el surgimiento del equipo Sentimiento de Todos y
la irrupción en el escenario político de partidos como la Nueva Fuerza Democrática
y Salvación Nacional.
En el caso de la Gobernación de Risaralda, una tercería se puede mover por los lados
del médico Javier Darío Marulanda, quien a nombre de “Sentimiento de Todos”
estuvo recogiendo firmas que a la final no utilizó en su inscripción por cuanto lo
hizo con el aval del Partido de la Unión de la Gente (La U) y el apoyo de En Marcha y la llamada Ola Naranja. La otra opción está encarnada en el exdiputado del Polo
Democrático Daniel Silva Orrego, una figura joven y un combatiente permanente de
la corrupción, que recibió el aval del Pacto Histórico y del partido Alianza Verde,
que finalmente no se presentó con candidato propio.
El caso Dosquebradas
La contienda política en este municipio parece también centrada en tres nombres
cuyas propuestas, orígenes e ideologías son claramente diferentes.
El primero en inscribirse fue el concejal Roberto Jiménez, avalado por la Alianza
Social Independiente, ASI, y quien aspira a que la tercera sea la vencida y que en
esta ocasión logre alcanzar la Alcaldía de Dosquebradas que le ha sido esquiva en
dos ocasiones. A la carpa de Jiménez, quien arrastra con el estigma de su hermano
Carlos Mario (Macaco), llegó el conservatismo que optó por no tener candidato
propio a pesar de la disputa en la que se enfrascaron Miguel Rave y Robert Sánchez,
quienes estuvieron en la inscripción de Jiménez, y Julian Chica que no se pudo
inscribir al no recibir el aval del partido Gente en Movimiento.
El pasado viernes oficializó su candidatura el expersonero y concejal Óscar
Mauricio Toro, quien en los últimos días fue víctima de una oleada de propaganda
negra según la cual no podría inscribirse por una presunta doble militancia. Con el
lema “Con la fuerza de nuestra gente” Toro tiene el aval de Colombia Justa y Libres
y el coaval del Nuevo Liberalismo y a su lado trabaja también muy activamente el
concejal del Centro Democrático, Felipe García.
En Dosquebradas se inscribió también la exconcejala Tatiana López Saldarriaga
avalada por el Partido de la Unión de la Gente (La U) y quien es señalada como la
candidata del alcalde Diego Ramos”, cosa que ella niega abiertamente. Y también lo
hizo Juan Pablo Cano Pulgarín, partido Alianza Verde en coalición con otros
movimientos alternativos como MAIS, Fuerza Ciudadana y el Polo Democrático.
En este municipio el fiel de la balanza lo representa el liberalismo, que a pesar de
contar con cuatro de los 17 concejales del municipio no tendrá candidato propio.
¿Para dónde va el liberalismo? Eso es todavía una incógnita.



