Ser recolector de café ¡sí paga!

Alrededor de 40.000 personas se emplean durante la recolección de la gran cosecha cafetera en el segundo semestre del año en Risaralda, la cual está finalizando su etapa de mayor demanda de mano de obra.

Óscar Osorio Ospina

En las cerca de 26.000 fincas sembradas en café que existen en los 14 municipios de Risaralda la cosecha cafetera alcanza un total de 4.200.000 arrobas de café al año, cuyo valor en el mercado -a precios de hoy- oscila entre $800.000 millones y $900.000 millones.

Históricamente en el primer semestre del año se presenta la llamada “traviesa” o cosecha de mitaca que aporta un 30% del total de la producción de café, mientras que en el segundo semestre, entre septiembre y diciembre, se recolecta el 70%. Sinembargo en esta oportunidad y dadas las condiciones climáticas y de floración que se han presentado en las sementeras, las previsiones indican que en este último período la cosecha alcanzará entre un 80% a un 85%.

El director ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda, Jorge Humberto Echeverri Marulanda, indicó que en un reciente recorrido por el departamento se constató que a la fecha ya se ha recolectado en el 60% de la gran cosecha del año y en las zonas más cálidas el 79%. Esto indica que ya está pasando la época de mayor demanda de mano de obra para coger el café.

Batallón de recolectores

Según la Federación Nacional de Cafeteros, en Colombia la cosecha anual alcanza los 13 millones de sacos y se requieren alrededor de 300.000 recolectores para la captación de los granos que luego llevarán el sabor y el amor del mejor café del mundo a las tazas de los consumidores.

En el caso de Risaralda, el requerimiento de los recolectores de café en la temporada del segundo semestre es de 40.000 operarios, incluida la mano de obra local, así como los propietarios de pequeños minifundios. 

Entre los municipios del departamento que aportan mano de obra para la recolección de café figuran Quinchía, Pueblo Rico y Mistrató y se estima que en la cosecha participan entre 6.000 y 8.000 personas de las comunidades indígenas. De otros departamentos colombianos, en tiempos de recolección cada año llegan entre 12.000 y 15.000 personas, entre ellas buena parte de venezolanos, atraídos por las buenas condiciones laborales y de seguridad que ofrece Risaralda.

“El departamento ha sido líder en la implementación del Plan Cosecha, lo cual estimula a los recolectores a venir a Risaralda a coger café, donde hay buena pesa y se dignifica la labor del recolector y lo venimos haciendo hace muchos años. Se había desvirtuado un poco esa labor tan importante dentro de la cadena y el impacto para esas familias, pero ahora hombres, mujeres y jóvenes participan de la cosecha y les va bien”, asegura Echeverri Marulanda.

Los cosecheros deben pagar de sus ingresos la llamada “lata”, es decir la alimentación completa del día (desayuno, almuerzo y comida) y cuentan con el alojamiento en los cuarteles o dormitorios de las fincas, aunque algunos utilizan las motocicletas para desplazarse entre sus residencias en el pueblo y las fincas.

Buenos ingresos

Para responder a la pregunta si paga ser recolector de café, hagamos el siguiente ejercicio:

Para obtener una arroba (12.5 kilos) de café pergamino seco se requieren 60 kilos de café cereza cuya recolección vale $60.000, a un precio al recolector de $1.000 por kilo. El cultivador, a su vez, vende esa arroba de café pergamino seco a un promedio de $210.0000. Esto significa que el valor de la recolección en el esquema de costos del café representa entre un 28 y un 30%. 

Un recolector de rango medio puede, fácilmente, alcanzar un promedio diario de 130 a 200 kilos de café cereza, aunque algunos se apuntan a una cifra que oscila entre 300 a 400 kilos por día. Suponiendo que se trata de un trabajador de rango medio, los 130 kilos le reportan un ingreso diario de $130.000 de los cuales el patrono les descuenta alrededor de $25.000 por concepto de la “lata” del día. 

Esto significa un ingreso cercano a los $105.000 diarios, es decir, unos $600.000 semanales, lo que se traduce en $2.400.000 al mes. En el caso de quienes alcanzan los 300 kilos diarios, el ingreso promedio mensual se eleva a cerca de $6.000.000 en condiciones óptimas.

Y no es poca la plata que circula en los municipios cafeteros durante la cosecha. En el caso de Belén de Umbría, el valor de la recolección de la cosecha se estima en unos $50.000 millones, en Santa Rosa y Apía $32.000 millones cada uno, para solo citar algunos ejemplos.

Hace unos pocos días, el periodista Mario Salazar reveló en su publicación “Marsella al Día” que en este municipio los ingresos esperados por concepto de la cosecha cafetera eran de $50.000 millones, de los cuales $20.000 millones quedaban en manos de los recolectores.

Sin embargo, lo positivo de esto es que buena parte de esos dineros se queda en la economía local de cada pueblo. Si se trata de los caficultores, éstos deben pagar además los costos de fertilización, labores cultura, créditos, mercado y otros gastos familiares, mientras que los recolectores dejan un alto porcentaje de sus ingresos en restaurantes, almacenes, sitios de esparcimiento y uno que otro gasto en cerveza, licor y amistades.

De los cafetales al Concejo Municipal

En Risaralda, uno de los buenos recolectores de café decidió atender las peticiones de sus amigos y copartidarios para ingresar a la política, logrando alcanzar un escaño en el Concejo Municipal de Santuario, el cual ha mantenido por nueve años. Se trata de Gilberto de Jesús Sepúlveda Naranjo, de 46 años, nacido y residenciado en esa localidad y quien desde los 13 años se inició en las labores de la caficultura de la mano de su padre que administraba algunas fincas en la región.

En su primera elección en el 2015, Sepúlveda sumó 431 votos, una de las más altas votaciones en Santuario. Y ha logrado mantener su curul por dos períodos más, incluyendo el actual 2024-2027.

El concejal-recolector, quien sigue vinculado a esta actividad, califica con orgullo su profesión: “Es un don que Dios le da a uno, porque se sabe que no todos tienen esa agilidad y mentalidad. Hay que tener tres fases: buena visión, buena agilidad en los dedos y buena concentración para recolectar buen café. Es algo maravillo para mí, el grano siempre maduro, sin verdes, sin hojas, sin chamizas, y en el surco no tumbar el verde ni dejar café maduro”. Además de considerarse un buen concejal, Sepúlveda es un excelente recolector: “El día que más he cogido han sido 400 a 425 kilos, dependiendo del tajo donde uno vaya a recolectar el grano. Es un don que Dios me dio”, afirma con total seguridad.

 

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