El cruce de palabras entre el presidente de la República, Gustavo Petro, y el presidente del Senado, Efraín Cepeda, alcanzó un nuevo nivel de tensión política este jueves 25 de abril, luego de que el mandatario colombiano lanzara un insulto directo durante un acto público en Soledad, Atlántico. La respuesta de Cepeda no se hizo esperar y dejó claro que no tiene intención de replicar el lenguaje del jefe de Estado.
Durante la instalación de los comités ciudadanos para impulsar el “sí” en la consulta popular propuesta por el Gobierno, Petro se refirió de forma despectiva a Cepeda al afirmar: “Yo no digo groserías, pero quise decir una: ‘Mucho hp’”. Más tarde, en redes sociales, insistió: “Anda por ahí mucho HP que irrespeta al pueblo”.
Efraín Cepeda reaccionó con contundencia, pero manteniendo un tono institucional:
“No pienso caer tan bajo, porque tengo clara la dignidad que represento. Nuestra institucionalidad merece un Honor Perenne, que es mi forma de entender el verdadero HP”, escribió el senador conservador en su cuenta de X.
Además, cuestionó que el mandatario aún “no comprende la dignidad que ostenta” y lo comparó con alguien que se encuentra en una “riña callejera”. La tensión entre ambos líderes no es nueva. Cepeda ha sido una de las figuras más críticas frente a las reformas sociales impulsadas por el Gobierno, especialmente desde el hundimiento de la reforma laboral en la Comisión Séptima del Senado.
El detonante del nuevo episodio fue el anuncio del Gobierno el pasado 22 de abril sobre las 12 preguntas que compondrán la consulta popular que se presentará el 1 de mayo ante el Senado. El objetivo es llevarla a las urnas, tras la aprobación legislativa, en un plazo de tres meses. Sin embargo, Petro acusa a Cepeda de bloquear sistemáticamente sus reformas en el Congreso.
“El presidente me proponía en privado concertar reformas, pero luego volvía al Congreso y las hundía”, denunció Petro en su intervención.
Por su parte, Cepeda ha defendido el rol del Congreso y cuestionó el costo y la necesidad de una consulta popular.
“¿Por qué nos vamos a gastar y desgastar en una consulta que vale 700.000 millones de pesos, cuando podemos consensuar los proyectos laborales que han llegado al Congreso y que saldrían a cero pesos para los colombianos?”, expresó.
La consulta popular, que propone temas como la reducción de la jornada laboral, mejoras en pagos dominicales, regulación de contratos y condiciones para aprendices del Sena, necesita 54 votos en el Senado para ser aprobada. De no lograrse, la ley 134 de 1994 habilitaría al presidente para convocarla por decreto si el Congreso no se pronuncia en 30 días.
En su discurso en Soledad, Petro lanzó otra advertencia política:
“Si a los amigos de Efraín Cepeda se les ocurre negar la consulta popular, el pueblo va a borrar a esos congresistas de la historia de Colombia”.
Mientras la confrontación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo sube de tono, el país se encamina a un debate clave sobre el uso de los mecanismos de participación ciudadana y el rol del Congreso en las reformas estructurales. Aún está por verse si el Senado avalará la consulta o si el presidente optará por convocarla directamente, abriendo un nuevo capítulo en la compleja relación entre el Gobierno y el legislativo.



