La 81ª edición del Festival de Cine de Venecia quedó enmudecida tras la proyección de La voz de Hind, la más reciente película de la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania, que reconstruye con crudeza el asesinato de Hind Rajab, una niña palestina de cinco años que murió en Gaza en enero de 2024 tras quedar atrapada en un coche acribillado por el ejército israelí.
El filme, que utiliza como eje narrativo el audio real de la llamada de auxilio de Hind a la Media Luna Roja de Palestina, evitó recursos melodramáticos para ofrecer un relato directo y doloroso, capaz de poner al público frente a la realidad de un genocidio aún en curso. En la grabación, la niña suplica ayuda mientras escucha explosiones y disparos; la ambulancia enviada para rescatarla fue bombardeada antes de llegar al lugar.
Ben Hania relató que al escuchar aquella llamada supo que debía dejar de lado otros proyectos: “El cine tiene que coger sus armas, que son las cámaras, y contar lo que está pasando. No hay que explotar una tragedia, hay que amplificar voces que de otra forma serían silenciadas”.
La proyección terminó en lágrimas y con una ovación atronadora. En la rueda de prensa, una de las actrices del elenco leyó un comunicado en el que el equipo reclamó: “El silencio protege el genocidio. La historia de Hind es la de miles de niños asesinados en Gaza. Ya es suficiente”.
La película ha contado con el apoyo de Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Brad Pitt, Alfonso Cuarón y Jonathan Glazer, quienes se sumaron como productores ejecutivos. Phoenix y Mara acompañaron a la directora en el festival, reforzando el mensaje político y humanitario del filme.
Además de su carga testimonial, La voz de Hind juega con la frontera entre realidad y ficción: alterna la voz auténtica de la niña y de los trabajadores de la Media Luna Roja con interpretaciones dramatizadas, e incluso inserta imágenes reales de video junto a las escenas recreadas.
El impacto fue tal que la película se convirtió en uno de los momentos más conmovedores del certamen. Ben Hania concluyó su intervención con una frase que resonó en toda la sala: “No estamos aún en el tiempo de la justicia. Lo importante ahora es decir basta. Basta de este genocidio”.



