De las cosas buenas que ha dejado la pandemia
La determinación del aislamiento preventivo obligatorio ha generado todo un caos y polémicas debido a la insuficiencia de recursos, un panorama jamás imaginado que ha golpeado grandemente a la clase media y baja no solo de la Perla del Otún sino del país.
Incertidumbre, miedos y así mismo esperanza, reina por estos días en la vida de los ciudadanos quienes piensan constantemente en el virus que se apoderó de la vida cotidiana de los seres humanos y cambió por completo su forma de vivir, así mismo tienen viva la esperanza de que esta contingencia mundial pase lo más pronto posible.
Se acabaron los besos, los abrazos, las reuniones, las celebraciones; actos recurrentes que han hecho falta a las personas; a su vez una realidad que trajo consigo a nivel mundial, un respiro para la naturaleza y el medio ambiente, un nuevo nacimiento, un llamado de atención a los atropellos e injusticias que como seres humanos por tantos años han cometido al ecosistema.

Un estudio adelantado por la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, publicado en la revista Science en 2017, indicó que el 63% de las áreas naturales protegidas de ese país registra ruidos de origen humano que duplican el volumen de los sonidos de la naturaleza. Así mismo, estableció que en un 21% de estas áreas el nivel del ruido multiplica por diez los niveles naturales.
Además de las aves e insectos, las ranas y hasta las plantas son afectadas por la contaminación acústica que se produce en las ciudades. Así lo señalan varios estudios.
Así como se ve en los medios de comunicación y redes sociales, información noticiosa sobre el aumento de casos positivos del Covid-19, las acciones que se están llevando a cabo para contrarrestar la situación, los impactos en la economía, etc, también el mundo de la naturaleza han dejado las más bellas imágenes y postales de acontecimientos nunca antes visto.

Los animales has salido a explorar lugares que antes eran transitados por las personas y carros, algunos en vía de extinción se han dejado a ver, así como mandadas salvajes que han asombrado y emocionado a los ciudadanos. Unos acontecimientos únicos que han dejado una gran reflexión y aprendizaje a las personas, organizaciones y gobiernos de turno; un llamado a conservar los recursos naturales y velar por la vida del reino animal.
Así mismo como algunas especies se han tomado las calles y avenidas, la contaminación sonora o auditiva se vino al piso. Se apagó todo, las familias tomaron en serio el encierro, que permitió que existiera un silencio profundo en el día y la noche.
Parece sacado de una película, cero pitos, desorden, voces, carros, motos y hasta la música pasó a un segundo plano, permitiendo así un silencio casi absoluto que genera tranquilidad y relajación. Tan solo el cantar de los pájaros se alcanza a escuchar y apreciar.

Las aves y los polinizadores son los más beneficiados con una disminución del ruido de entre 65% y 75% en el día, y hasta en un 95% en la noche, en la capital colombiana según datos de la Secretaría de Ambiente.
Los sonidos de la naturaleza llegaron para ocupar el espacio que dejó el ruido de motos, carros, aviones.
La reducción del ruido y la temporal calma han permitido, por ejemplo, que tanto aves endémicas como migratorias salgan con mayor tranquilidad a merodear y buscar alimento, mientras que polinizadores, como las abejas, pueden adelantar de una mejor manera su vital función.
Entre las principales causas de contaminación acústica está la circulación de vehículos, el desarrollo urbano en áreas colindantes, las actividades extractivas y el tráfico aéreo.

¿Cómo el ruido afecta a los animales?
La mayoría de ocasiones los asusta, como es el caso de las aves que al sentirse amenazadas no vuelven a sus nidos en donde están sus huevos o crías, situación que termina repercutiendo en una disminución de sus tasas de reproducción. A su vez puede interferir en la capacidad de oír a sus presas o depredadores, afectando en últimas su capacidad de supervivencia.
Crédito: Fotos Roberto Betancourth



