Se trata de una transferencia mensual de 327.000 pesos, que piden que reciba cada persona que no perciba ingresos mínimos o por debajo de lo que se considera pobreza. “Es fundamental una renta básica en términos de paliativo para la crisis social que se avistaba y que ya es una realidad”, justificó el asesor político del proyecto de ley sobre renta básica que se presentó en julio en el Congreso Luis Jorge Garay.
Senadores de izquierdas y centro, como Iván Marulanda (impulsor, desde el Partido Verde, del proyecto de ley para una renta básica de emergencia), Iván Cepeda, Roy Barreras, Aida Avella o congresistas como Ángela María Robledo, rubricaron esta petición.
La renta básica podría llegar a 7,4 millones de hogares en pobreza y 30 millones de personas (el 60 % de la población), y supondría un incremento de ingresos a los 160.000 pesos mensuales que reciben en programas sociales este tipo de hogares. El costo de estas transferencias sería del 3,7 % del Producto Interior Bruto (PIB), que los firmantes considera “alcanzable” si se fusionan todos los programas asistenciales. “Volvemos, señor presidente, a tratarle la situación desesperada de pobreza que agobia a la población”, se lee en la misiva, que cuenta con casi 2.000 firmas. “
No se puede permitir que nuestro pueblo padezca hambre y miseria como está aconteciendo”, agregaron. La renta básica está entre las recomendaciones de organismos como la ONU o la Organización de Estados Americanos (OEA) como un paliativo para los efectos económicos de la pandemia que amenaza con provocar un efecto regresivo a la pobreza en muchos países. Una renta básica, además, conlleva “reconocerles a los colombianos una vida digna”, apuntó Marulanda.
EFE



