Colombia se queda sin canciller en medio de una nueva crisis diplomática con EE.UU.

En un momento de alta tensión en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, Colombia se quedó este jueves sin ministra de Relaciones Exteriores. Laura Sarabia presentó su renuncia al cargo apenas unas horas antes de que estallara una nueva crisis diplomática entre Bogotá y Washington, provocada por señalamientos del presidente Gustavo Petro sobre un supuesto complot internacional en su contra.

Sarabia, quien llevaba solo cinco meses al frente de la Cancillería, se despidió del cargo tras una polémica por el manejo del contrato para la fabricación de pasaportes, tema que ya había causado la salida de sus antecesores, Álvaro Leyva y Luis Gilberto Murillo. Aunque no hizo alusión directa a esta controversia en su carta de renuncia, sí dejó entrever profundas diferencias con decisiones recientes del Gobierno.

“En los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar”, escribió Sarabia, en una carta que refleja un distanciamiento con el presidente Petro, de quien fue una de las colaboradoras más cercanas desde la campaña electoral de 2022.

Su renuncia se produce justo después de que el nuevo jefe de Gabinete, Alfredo Saade, anunciara un contrato con una firma portuguesa para fabricar pasaportes, contradiciendo la decisión de Sarabia de extender el contrato con la empresa Thomas Greg & Sons.

Escalada diplomática

Horas después de conocerse la renuncia de Sarabia, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, convocó a consulta urgente al encargado de negocios interino en Bogotá, John McNamara, tras considerar “infundadas y reprensibles” las declaraciones del presidente Petro sobre una supuesta injerencia estadounidense en una conspiración para sacarlo del poder.

En respuesta, el mandatario colombiano llamó a consultas a su embajador en Washington, Daniel García-Peña, con el fin de evaluar el estado de la agenda bilateral y recabar información de primera mano sobre la postura del Gobierno estadounidense.

Petro ha hecho referencia en los últimos días a un presunto plan en su contra revelado por el diario español El País, según el cual el exministro Álvaro Leyva habría buscado apoyo de sectores conservadores en EE.UU., incluido el congresista republicano Mario Díaz-Balart, para presionar por su salida y favorecer una eventual sucesión de la vicepresidenta Francia Márquez.

Un nuevo capítulo de tensiones

Esta es la segunda gran crisis diplomática entre Colombia y EE.UU. en lo que va de 2025. En enero, Petro impidió la llegada de vuelos con ciudadanos deportados desde EE.UU., lo que provocó una dura reacción del entonces presidente Donald Trump, quien anunció aranceles del 25 % a productos colombianos. La medida fue desactivada tras un acuerdo diplomático de último minuto.

Curiosamente, en ambas ocasiones la Cancillería colombiana se ha encontrado sin cabeza. En enero, Murillo acababa de dejar el cargo, y ahora la renuncia de Sarabia abre un nuevo vacío institucional en medio de una coyuntura sensible para la política exterior del país.

El viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, intentó bajar el tono a la confrontación: “Las relaciones con Estados Unidos van mucho más allá de los Gobiernos. Son más de dos siglos de historia común que hoy se expresan en una alianza entre sociedades”.

Por ahora, Colombia enfrenta el desafío de mantener el rumbo diplomático sin su principal figura en relaciones exteriores y en medio de un clima regional cada vez más cargado.

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