Nicolás y Daniela, las dos víctimas más mediáticas de este cúmulo de malos sucesos, cumplieron un año de haber sido hallados en una laguna cercana a la comuna 7, donde sus padres entraron desafiando el miedo.
Pereira y ‘La Villa de Robledo’, son una misma identidad, separadas administrativamente por caprichos y acuerdos políticos. La gente de allá habla paisa y poco valluno, la temperatura se siente un tanto más alta, pero el paisaje habla de la misma historia. Por eso es que resulta inverosímil que las distintas versiones hablen de 21, 50 o hasta 70 niños y jóvenes desaparecidos y ni allá, ni acá se escuche una voz fuerte de protesta y la vida siga como si nada. ¿Habrá que esperar a que la tragedia que toca los lados de Puerto Caldas, se meta de lleno e incomoden a las autoridades políticas o que llegue a La Virginia y tal vez a Caimalito?
Una madre no se cansa de buscar
La mayoría de madres fueron desplazadas, están escondidas, enfermas y con otros hijos en riesgo. Las que no salieron del municipio no consiguen trabajo fácilmente, pues los empleadores temen que se materialicen las amenazas en sus negocios y salgan perjudicados los clientes o ellos mismos.
Para este trabajo periodístico se habló con varias de ellas y para no revictimizarlas, solo serán denominadas como ‘madre’, porque hay que contar detalles comunes y hechos aclaratorios por respeto a lo doloroso que es en sí mismo este proceso y no meter en un paquete a los desaparecidos como si no tuvieran historia. No conciliar el sueño se les ha vuelto normal, algunas van a terapia para soportar la incertidumbre.
El caso más mediático fue el de Nicolás y Daniela, porque se cruzó con el allanamiento a ‘la casa equivocada’ y la posterior captura de un cabecilla de ‘los Flacos’, pero resulta que ni así se conoce a los culpables, ni requerimiento judicial, ni condena. Claro está que son los hijos de familias humildes, no son de apellido Colmenares y no pueden contratar a figuras públicas para que los defiendan.

Varias voces del mismo dolor
Para la madre 1, los niños están vivos pero reclutados, entonces se le preguntó qué ha pasado con este tema y respondió: “La Fiscalía que está encargada del proceso siempre dice que está trabajando pero realmente no tiene nada. Hace muchos días que no se comunican conmigo, he llamado, no me devuelven la llamada. El caso fue enviado a Buga, allá están casi todos los casos de Cartago”.
En medio de estas entrevistas quedó claro que hay dos o más grupos de mamás, el más notorio que es Asomac o Asomadca (Asociación de madres de los Desaparecidos de Cartago) y los otros con tres o cuatro de ellas que buscan por separado. “Hice parte de ellas, pero es un tema que no tiene relevancia. Ellas están en su búsqueda, son unas guerreras y yo en lo mío. En Cartago son muchas las madres que están calladas, muchas víctimas”.
La siguiente pregunta fue ¿usted ha recibido amenazas? “La verdad es que a nosotros nos han seguido, nos han escrito por whatsapp, nos han vigilado, siempre hay amenazas pero no vamos a parar. El reclutamiento forzado siempre ha existido en Cartago, por parte de muchos grupos (disidentes, oficinas, bacrim, trata de personas) sino que el año pasado cuando pasó lo de Nicolás y Daniela, los papás no se quedaron callados y fue el boom”.
¿Han recibido algún tipo de apoyo? “La ONU ha estado apoyándonos a todas nosotras, pero es la Fiscalía la que realmente tiene que dar el primer paso y no lo da, no sé qué es lo que pasa. Caso que llega a la Fiscalía de Cartago, ahí muere, es como si no pudieran hacer nada. El tema de las cámaras es manipulado, hay muchas cosas. Necesitamos exigirle a la Fiscalía resultados, celeridad en el proceso, pero ¡Dios mío, no pasa nada! La institucionalidad en Colombia es una grosería y como somos ciudadanas de a pie, peor”.
Entre las acciones que usted y las demás realizan ¿qué puertas han tocado? “Qué no he hecho, he hablado con personas de todo tipo, he tocado todos los entes nacionales como gubernamentales extranjeros, tenemos apoyo de abogados desde Washington. He ido a muchos pueblos; he buscado en el Quindío, en Risaralda, Valle, se ha unido mucha gente. Nos volvemos las mujeres maravilla, porque son nuestros hijos”.

La madre 2 comenta: “A raíz de lo que pasó con mi hijo se me acabó el trabajo y como tengo otra menor de edad, entonces me toca buscar el sustento de alguna manera, es muy duro y ellos (la Fiscalía) antes le preguntan a uno que si sabemos de los niños y es imposible”.
¿Qué estaba haciendo su hijo el día que desapareció? “Ese martes él se estaba arreglando en la casa, porque se había quedado de encontrar con la novia a las 3:30 de la tarde. Se despidió, me dijo que más tarde volvía y como él siempre llegaba a las 10:00, cuando dieron las 10:30 y él sin llegar, confié que se hubiera quedado donde la novia. El miércoles llamó la mamá de ella, no estaban en ninguna de las dos casas, esperamos unas horas, porque tenemos entendido que para reportar una desaparición tiene que ser después de 72 horas”.
La última vez que vieron a la pareja fue en el parque El Diamante, por la noche. “La Fiscalía dice que no aparecen registrados en ninguna de las cámaras sabiendo que alrededor de ese parque hay un condominio que debe tener”. Lo habitual de ellos, según el relato de la señora, era estar por la tarde en un parque y a las 6:00 o 7:00 de la noche, la llevaba a la casa en donde se quedaban hasta las 10:00. “Si le cogía la tarde yo le pagaba el taxi o la mamá de la novia se lo pagaba, caminando casi nunca, porque ya había pasado lo de Daniela y Nicolás”.
Además, la madre 2 explica: “Se encontraban casi siempre en Santiago Plaza, le hablaba mucho y le decía que tuviera cuidado, porque tenía entendido que había una persona que se les arrimaba, les hablaba y de un momento a otro no los volvían a ver”.
“Lo que es la Dijín y la Policía me han acompañado a buscarlos en las fincas de Quimbaya y La Virginia. Hasta mi hijo y la nuera iban 19 desaparecidos y 5 confirmados muertos”. Ese mismo día también desapareció un joven de 19 años del Ciprés, hasta el día de hoy se desconoce qué pasó, porque ni siquiera han encontrado la moto que utilizaba para su trabajo. ¿Cómo hace una administración municipal para tener tres habitantes desaparecidos el mismo día y no generar una alerta?

“Hemos recibido amenazas y extorsiones. Una vez le entró una llamada a mi niña, que si nosotros seguíamos buscando a los muchachos, en cualquier momento venían por ella. Hice la declaración en Víctimas, que tampoco contestaron, porque pueden llegar y hacerle cualquier cosa a uno en cualquier momento, nos cerraron las puertas. Me tocó vender todas mis cosas, por toda la cuestión perdimos la casa y la familia se separó”, relata la madre 2.
Según las mujeres, a la última mamá ni siquiera la Fiscalía le había prestado atención, porque se dieron cuenta de que activaron la búsqueda un mes después de la desaparición. “En el predio cerca de donde desapareció mi hijo también hay un lago, los policías saben que allá violan mujeres, consumen drogas y no hacen presencia. Yo me metí a buscarlos porque como sea, vivos o muertos uno tiene que encontrarlos. Nos tienen ignorados totalmente”.
A la madre 3, se le consultó por el estado de las investigaciones ¿hay algún avance? “Cerraron las investigaciones con el policía que amenazó a uno de los muchachos antes de desaparecer y con el que dañó la cadena de custodia del material probatorio, no nos notificaron de absolutamente nada”.
Algunas familias tienen medidas cautelares por la Comisiòn Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “Es un proceso en el que verdaderamente nos ha tocado durísimo. Van 14 meses, hablé a la Fiscalía para ver cuándo me daban cita por el cambio que hubo, pero dicen lo mismo, que mucho trabajo, que no hay fiscal de apoyo y les dije que lo que necesito es que me digan en qué han avanzado de lo que me dijeron hace meses, cómo nos van a decir que en un municipio de 150 mil habitantes no hay cámaras”.
La madre 3 dice hasta tener dudas de que los restos que le entregaron sean de su hijo “Con tanta corrupción que hay en el Valle y en Pereira. Teníamos la ilusión de que con la nueva fiscal general todo iba a cambiar y no fue así. Esto se desbordó con el escándalo de la familia a la que allanaron, encañonaron y luego dijeron ‘aquí no es’, al frente cogen a un cabecilla por el que daban $200 millones y a las tres horas se desaparecen los niños ¿Qué está pasando? Nuestra seguridad solo son Dios y las otras madres”.

“Ni Clara Luz Roldán, ni Dilian Francisca Toro, se han dignado a visitarnos, ni a manifestarse. La Alcaldía solo se preocupa por las fiestas y todos los días hay muertos en Cartago, los medios de comunicación locales tampoco muestran. Lo único que han hecho es sentarnos en consejos de seguridad. Allá nunca van a dar respuesta de nada”, afirma la madre 3 y en medio de la indignación complementa: “La Alcaldía nos ofreció unos mercados y nos opusimos a eso, porque la dignidad y la memoria de nuestros hijos prevalece ante todo. Hemos sobrevivido con las uñas y no nos van a comprar”.
¿Entonces cómo sobreviven? “Con ventas de alguna cosa, porque como nos estigmatizan un empleo formal es imposible. Mire, solo una abogada tiene ocho casos. Hasta Petro sabe de esto, porque cuando visitó Pereira, dijo que eran bandas delincuenciales, pero las bandas no trabajan solas. Una banda puede ser un narcoestado, es una cosa terrorífica, en el Valle no hay en quién confiar. Cómo va a decir el alcalde que eran niños en problemas con el microtráfico y que tenían una cocina, cuando pedían plata hasta para comerse un helado. ¿Un niño con esos alcances va a pedir plata?”, puntualizó la madre 3.
Para la madre 4, no se pueden echar todos los casos en la misma bolsa, porque hay víctimas de bandas criminales y también de predadores sexuales que, según ella, están en la misma escala de Luis Alfredo Garavito. “Mi hijo y la novia fueron desaparecidos en la comuna 7, el último rastro de ellos fue en el centro comercial Nuestro Cartago. Lo único que hasta ahora me han aclarado las autoridades es que mi caso no tiene que ver con bandas, sino con un grupo de cuatro abusadores. Me dijeron que mi hijo y la niña fueron enterrados vivos.
“En el caso mío capturaron a una persona, pero lo volvieron a soltar por vencimiento de términos, eso es lo que reclamamos, que las autoridades no actúan, porque esa no es una explicación justa, lleva 50 casos encima y solamente tiene reconocidos 25, pero no han hecho nada. Mi hijo y su novia fueron violados, torturados y enterrados vivos, estoy muerta en vida, me levanto por mis otros hijos”, dice la madre 4.
¿Qué protección le han brindado? “Sufro de amenazas, tengo medidas de protección pero en 10 meses han visitado 5 veces, hacen firmar un papelito y se van. Ni siquiera dicen cómo están, cómo va el proceso, qué necesita, qué ha visto, nada de eso. Mi hija viene con acoso, persecución, iba a poner la demanda en la Fiscalía y me dijeron que no la podía poner por falta de pruebas, ¿lo que ellos pretenden es que una niña vaya y se les presente? La Fiscalía de Cartago, no sirve para nada, mientras que la de Buga sí es muy buena, pero tiene demasiado trabajo”.
Nadie aclara nada
Buscar información sobre este tema resultó en algo parecido a una súplica, son decenas de preguntas todas sin respuesta. No se necesita más para entender que la ilegalidad tiene secuestrada a Cartago. Acá confluyen todos los elementos para que desaparecer o secuestrar a una persona sea cosa de 10 minutos. Está el río La Vieja, el puente La Máquina, vastos y oscuros cañaduzales y maizales, más una decena de municipios silenciados a la fuerza, como Alcalá, El Águila, Ansermanuevo, Obando, Zarzal, un Triángulo de las Bermudas para adolescentes.
Dado que los habitantes de ‘La Villa de Robledo’, para algunas diligencias se trasladan a Pereira, aquí se le pidió información a prensa de Fiscalías Risaralda desde el 9 de agosto y hasta el sol de hoy, no ha habido respuesta, misma fecha en que se le escribió al defensor del Pueblo de Risaralda, porque se sabe que por estos días solo tienen atención virtual y el silencio fue el mismo. En la Personería de Pereira, algo más diligentes, solo cuentan con datos escuetos de dos desaparecidos del 2023.
El 13 de agosto, se le escribió también al jefe de la sección Criminalística del norte del Valle y no hubo respuesta alguna. Llamar a la Alcaldía de Cartago resulta infructuoso, porque ningún teléfono ha sido asignado, dice la contestadora. El personero de la localidad sí respondió al llamado y palabras más, palabras menos dijo que desde la misionalidad y la función de la Personería, no están en el tema de la investigación, que la única entidad es la Fiscalía y la que maneja dicha información es la especializada de Buga.
Así mismo, el funcionario expresó que no poseía información de cómo va el proceso por la reserva constitucional sobre el tema y que se limitaban a orientar jurídicamente a las madres, apoyarlas en el tema de escritos y en la elaboración de las declaraciones como víctimas del Conflicto Armado ante la Unidad de Víctimas.

En visita al municipio el coordinador de Fiscalías de Cartago, atendió solo vía telefónica y explicó que por tratarse de desaparecidos se deben redireccionar a una Fiscalía especializada como la de Buga, porque ellos solo recepcionan las denuncias.
En la Secretaría de Gobierno, la secretaria informó que su jefe se encontraba en consejo de gobierno, que nos comunicáramos al día siguiente, porque ese día no salían temprano. Sin embargo, al llegar al Despacho del alcalde donde se llevaba dicha reunión, una profesional dijo que entregaba el recado para que el secretario se comunicara, pero pasaron cinco días y solo el silencio respondió.
Tras seis intentos en el conmutador de la Fiscalía General de la Nación para establecer contacto con la Fiscalía especializada de Buga, una recepcionista entregó una extensión en la que tampoco contestaron.
Letra muerta
‘Los menores de edad tendrán protección especial ante la ley…’, pero en alguna parte de la misma al parecer dice excepto Cartago, porque no hay Dios posible que haga que las autoridades municipales hablen sobre el tema y aunque es obvio que no son las encargadas de investigar, sí que deberían ser garantes y apurar por el esclarecimiento.
El artículo 13 de la Constitución Política de Colombia, exige la obligación de prodigar una especial protección a aquellos grupos sociales cuya debilidad sea manifiesta, destacándose entre estos grupos la especial protección de los niños, la cual es prevalente inclusive en relación con los demás grupos sociales. ‘Los niños, en virtud de su falta de madurez física y mental -que les hace especialmente vulnerables e indefensos frente a todo tipo de riesgos-, necesitan protección y cuidados especiales, tanto en términos materiales, psicológicos y afectivos, como en términos jurídicos, para garantizar su desarrollo armónico e integral y proveer las condiciones que necesitan para convertirse en miembros autónomos de la sociedad’.
Existe también la Ley 1098 de 2006, Código de Infancia y Adolescencia, que reza que los niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho a ser protegidos contra todas las acciones o conductas que causen daño o muerte, pero como todo en Colombia, esta ley se quedó en irse por las ramas y ajustar las normas al mínimo esfuerzo, sin que importe el principio del Interés Superior del Menor.
La Sentencia T-260-12, Corte Constitucional de Colombia, trata sobre ‘Los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes gozan de una especial protección tanto en el ámbito internacional como en nuestro Estado Social de Derecho’, y la Sentencia T-731-17, comenta que la Corte Constitucional sostiene que los menores de edad son sujetos de especial protección, motivo por el cual sus derechos tienen carácter prevalente y ni así hay resultados.
Aunque la última Sentencia tiene por objeto un hecho superado, no se debe olvidar que en la presentación de la misma se dejó constancia de: ‘por lo tanto, los servidores judiciales deberán tener en cuenta las condiciones especiales de cada caso en su totalidad, con la finalidad de dar prevalencia a sus derechos y encontrar la mejor solución de acuerdo a los intereses de estos’.
Se han pronunciado más fácil la ONU y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ‘Resolución 73 del 2023’, que la Policía del Valle o la Alcaldía de Cartago, que si bien no era la misma administración de cuando ocurrieron los hechos, sí pecaron por omisión el 9 de abril de este año, cuando no invitaron a la Madres a la conmemoración del día de Las Víctimas del Conflicto y que como se supo por ellas mismas, en campaña prometieron encontrar a las víctimas o a los culpables.

Una voz en el desierto
Llama poderosamente la atención que el mural con los rostros de Nicolás y Daniela, estén en otra comuna que no sea la 7 y que las pinturas tampoco hayan quedado cerca a sus viviendas. El homenaje gráfico se encuentra en el barrio La Paz, allí atendió el presidente de la JAC, Juan David Guapacha.
Decidieron buscar un lugar en el que tuvieran impacto visual y que les tocara el corazón a los padres. Nicolás y Daniela, apenas empezaban a vivir, tenían sueños al igual que todos los padres que llevan a sus hijos a entrenar a las canchas Morumbí. “Pedimos el permiso y les dije queremos hacer un homenaje a los desaparecidos, de cierta forma aquí no podemos reclamar, como lo hacen en las otras ciudades, acá si nos ven hablando mucho nos mandan a silenciar, hagamos un estallido gráfico, una protesta con arte y cultura. En el espacio que está al lado vamos con la nena del puente de La Máquina y los otros pelados, pero a veces lo más costoso es comprar la pintura”.
Los casos más documentados
Jeison Stiven Estrada, 13 de enero de 2023. Nasly Daniela Santiago y Nicolás Aristizábal, 3 de junio de 2023. Andrés Felipe Hoyos, 19 de septiembre de 2023. Lisandro Mosquera y Dioner Mazo el 12 de octubre de 2023. Carlos Andrés Salazar y Daira Alejandra Betancourt, de 16 y 12 años el 19 de octubre de 2023. Isis Sánchez y Jean Pool Hernández, de 15 y 16 años, desaparecidos el 19 de diciembre de 2023. Daniel García, 12 de enero de 2022. Yannis Sierra desapareció en Puerto Caldas, el 18 de diciembre de 2022. Daniel Cano y Keine Jiménez, en septiembre de 2021. Luz Esneda Roa desaparecida el 23 de septiembre de 2021. Daniel Esteban Gazo y Jhonier Fernando Cortés, el 25 de septiembre de 2021. Son 10 menores de edad y los demás oscilan entre los 18 y 21 años. Sin datos: Jhon Fredy Londoño, Felipe Andrés Gallego, Leonel Rodríguez, José Alvarado, Stian Felipe Candela, Víctor Arango, Juan Esteban Ramírez, Jiseth Marcela Agudelo y Jhilber Camilo Gómez.
¿Por qué la Fiscalía no acordonó el terreno donde se encuentra la laguna que el alcalde mandó a tapar? ¿Qué dijo la CVC por esto? ¿Quiénes amenazan a las familias?
Cifra
13.769 personas han sido denunciadas por desaparición solo desde 2019, según datos de la Fiscalía General de la Nación.
Dato
Jineth Bedoya documentó a 15 menores de edad desaparecidas en Cartago, los primeros meses de 2003, que señalaban al extraditado capo Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, y a sus hombres.



