Pasar días y noches lejos del hogar, negar los propios temores y disponerse a separar la emocionalidad de la razón en pro del servicio, eso hacen los miles de socorristas que no esperan ninguna retribución por su sacrificio.
A la 1:18 de la tarde, Jhon Jairo de La Pava se dirigía a su trabajo en Industrias Torino ubicada en Belmonte, un minuto más tarde un remezón lo tiró con motocicleta y todo al barranco del Aeropuerto, aparte del susto normal, no sufrió golpes de consideración y muy lejos estaba don Jhon Jairo de imaginarse que esos 6.1 de magnitud, lo dejaría sin ir a su casa en Dosquebradas por 45 días.
¿Usted qué hace aquí?
La jornada laboral del señor de La Pava empezaba a las 2:00 de la tarde, entonces después de ayudar a algunos estudiantes del Aquilino Bedoya que estaban encerrados en un salón y más abajo rescató a varias personas de las casas de El Plumón que se vinieron a tierra, media hora después cogió su moto de nuevo y se fue a trabajar.
Él como socorrista voluntario de la Cruz Roja, para ese entonces llevaba 12 años en la Institución, pero al llegar a la empresa de nuevo fue alertado por la emergencia que vivían algunos obreros de obra de un edificio que se construía en la parte trasera de Ia deportiva Torino, a quienes también ayudó en primera instancia y entró a cumplir con su turno, pero el dueño de la empresa cuando lo vio le dijo ¿y usted qué hace aquí? Yo no le he dicho que lo vaya a echar, ni nada de eso, váyase a ayudarle a la gente, yo le estoy pagando, allá lo necesitan. De Belmonte salió rumbo a la Cruz Roja y solo mes y medio después pudo regresar a su hogar.
No hay espacio para la tristeza
“En ese entonces era el director de la Cruz Roja en Dosquebradas, pero el mismo día del terremoto comencé a trabajar en la Seccional Risaralda, para ayudar a todo el departamento en el tema de intervención del siniestro”.
Todo el tiempo estuvo ayudando en Pereira, pero como el único aeropuerto habilitado era el de esta ciudad, cuando las ayudas llegaban les tocaba ir a Armenia y regresar rápidamente. “Inicialmente estuvimos 15 días en el tema de rescate y después en la logística de entrega de ayudas humanitarias”.
Trabajaban todo el día hasta las 9:00 de la noche y a las 2:00 de la mañana estaban de nuevo en pie. Se le preguntó a don Jhon, si en realidad el ser humano (a pesar de las capacitaciones) está preparado para encontrarse con la muerte frente a frente: “Mire que el tema de la adrenalina en ese momento con los equipos y los compañeros, al encontrar un cuerpo le hace la valoración inicial y no hay como sacarlo, lo que uno persigue es encontrar personas con vida. Uno aprende a anular la emocionalidad de todos esos temas. Sin decir que los fallecidos no son personas, pero usted sabe que ahí ya sigue otro procedimiento diferente”.
37 años de experiencia lo tienen hoy por hoy en la Junta Directiva como segundo vicepresidente en la Seccional Risaralda de la Cruz Roja. Además, hace siete años se desempeña como contratista en la oficina de Gestión del Riesgo del Departamento y continúa como voluntario activo de la CR.

¿El eje está preparado para otra situación similar o peor?
“A raíz del terremoto de 1999, se han hecho una serie de intervenciones y de fortalecimientos en el Departamento y en todo el eje cafetero, porque fue una experiencia no grata para el país y a raíz de eso ha habido una preparación fuerte”, dice Jhon Jairo de La Pava.
La explicación continúa haciendo referencia a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres que tiene un programa que se llama USAR, que son equipos especializados de rescate urbano. “En Risaralda ya tenemos dos equipos especializados y certificados por la Unidad Nacional, que son Bomberos Pereira y Dosquebradas, y están en el proceso de certificación el grupo de rescate especializado de la Defensa Civil, lo que ha sido un trabajo de años en los temas de fortalecimiento del conocimiento y la capacidad, así como los equipos y la voluntad de los gobernantes”.
Este experimentado rescatista termina diciendo que “Eso realmente se evaluaría en el momento que nos toque, si lo que se ha hecho durante todos estos años nos ha servido y arroja resultados o en qué fallamos”.
En conclusión, hay fortaleza
Una de las piezas clave en este fortalecimiento ha sido el tema administrativo, como lo expresa de La Pava: “la Gobernación de Risaralda que ha sido la entidad que ha apoyado a los organismos de socorro en capacidad, porque hay ocasiones en que no bastan solo las manos, se necesitan capacidades también”.
Según el experto hay que hablar con la familia y designar acciones puntuales, quién toma a los niños, quién saca la maleta (que debe permanecer junto a la entrada), quién coge a la mascota, quién cierra los contadores y si están en lugares diferentes dónde se van a encontrar, porque solo hay educación para el momento (simulacros de evacuaciones), no hay simulación en el papel.
Otras experiencias
Jhon Jairo de La Pava ha sido también el enviado de la Cruz Roja Risaralda, debido a su trayectoria, a estar por más de un mes en el apoyo al terremoto de Haití y el de Esmeraldas, en Ecuador en 2016, en el que le tocó enfrentar réplicas igual de fuertes al terremoto inicial.
“Hay ocasiones en que no bastan solo las manos”.
Dato
¿Por qué nunca se ve a nadie leyendo la cartelera de evacuación en un centro comercial?



