En una jornada marcada por la confrontación y la incertidumbre, el Senado de la República vivió uno de sus momentos más tensos en la actual legislatura tras la negativa a dar concepto favorable a la consulta popular impulsada por el Gobierno nacional.
El epicentro de la polémica fue un papel amarillo, exhibido por el ministro del Interior, Armando Benedetti, que registraba los votos manuales de cuatro senadores y que se convirtió en el símbolo de una supuesta manipulación en el conteo de votos.
Benedetti protagonizó una acalorada discusión con el secretario general del Senado, Diego González, acusándolo públicamente de alterar el voto del senador Édgar Díaz Contreras, del Partido Cambio Radical. Según el ministro, Díaz habría votado inicialmente a favor de la consulta, pero su voto fue cambiado a “no” durante el conteo, hecho que habría impedido alcanzar la mayoría necesaria para aprobar la iniciativa.
En un video publicado en sus redes sociales, Benedetti mostró el documento y denunció: “¿Otra prueba más de la burla y el engaño? Le arrancan la hoja y ahora aparece mostrando la supuesta prueba de la votación”.
Por su parte, el senador Édgar Díaz negó rotundamente las acusaciones, afirmando que su voto en contra fue legítimo y en línea con la decisión unánime de su bancada. “Mi voto público y por decisión de bancada, siempre fue NO. Aunque algunos traten de confundir a la opinión pública, no cambiará la decisión legítima y democrática que tomamos en el Senado”, dijo.
El incidente escaló al punto que Benedetti golpeó la mesa del secretario del Senado antes de que se levantara la sesión, la cual duró menos de tres minutos y marcó una dura derrota para el gobierno del presidente Gustavo Petro.
Tras la votación, Benedetti calificó el proceso como “fraudulento” y acusó al presidente del Senado, Efraín Cepeda, y al secretario González de incurrir en prácticas ilegales y faltas éticas para hundir la consulta. “Hoy hicieron trampa. Cepeda y el secretario general incurrieron en delitos, en falta de ética y moral para hundir”, afirmó.
En respuesta, Diego González rechazó las acusaciones y aseguró que la votación se realizó conforme a las normas, que todos los votos fueron registrados adecuadamente y que no hubo manipulación alguna.
Además, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, se sumó a las críticas, cuestionando que la sesión fue levantada 27 minutos antes de lo previsto, lo que, según él, impidió la participación de senadores que apoyaban la iniciativa. Sanguino calificó la votación como “atropellada y autoritaria” y lamentó que se negara la admisión de una apelación presentada por la senadora María José Pizarro.
Este episodio refleja la profunda polarización política que vive el país y la dificultad que enfrenta el Gobierno para avanzar en sus reformas. La consulta popular, una apuesta clave para la administración Petro, quedó hundida con 49 votos en contra y 47 a favor, según el polémico conteo que sigue generando debate en la opinión pública y en el Congreso.



