La región de Norte de Santander amaneció bajo tensión tras la reaparición del grupo armado conocido como el Ejército Popular de Liberación (EPL). Este grupo, declarado como disidencia y considerado una organización criminal por el gobierno colombiano, protagonizó acciones que paralizaron varios municipios de la región.
Es importante mencionar que este grupo, ausente desde 2018 y que parecía estar al borde de la extinción tras agudizar su enfrentamiento con el ELN, comenzó a reaparecer en varias regiones.
En 2019, el EPL se dividió en dos facciones y, en 2021, el Ministerio de Defensa lo reclasificó como un grupo delincuencial organizado de menor relevancia.
Bloqueos viales y mensajes intimidantes
integrantes del EPL instalaron bloqueos en importantes en rutas que unen a Ocaña, en Norte de Santander, con Aguachica, en Cesar, donde se registraron marcas en vehículos.
Según testigos, los hombres armados detuvieron el tránsito durante horas, generando un ambiente de incertidumbre y miedo entre los residentes. Las autoridades locales confirmaron que los bloqueos también incluyeron la quema de neumáticos y barricadas en varias vías principales, dificultando el paso de vehículos y el acceso a servicios básicos.
El EPL, que en el pasado fue una guerrilla activa en el conflicto armado colombiano, había sido reducido significativamente tras procesos de desmovilización y la ofensiva militar del Estado. Sin embargo, facciones disidentes continúan operando en zonas estratégicas para el narcotráfico y otras actividades ilícitas.
Esta nueva acción pone de manifiesto la fragilidad de la seguridad en Norte de Santander, una región ya golpeada por la presencia de otros grupos armados ilegales, como el ELN y facciones disidentes de las FARC. Los expertos advierten que el resurgimiento del EPL podría intensificar las disputas por el control territorial y los corredores del narcotráfico en esta región fronteriza con Venezuela.
Los habitantes de Norte de Santander enfrentan una creciente preocupación ante la posibilidad de que estas acciones se conviertan en parte de una estrategia de escalamiento por parte del EPL. La reaparición del grupo es un recordatorio del desafío continuo que representa la presencia de actores armados ilegales en las zonas más vulnerables del país.
Con el paso de las horas, la expectativa se centra en cómo el gobierno y las fuerzas armadas manejarán esta situación para evitar que la violencia se profundice en una región ya marcada por el conflicto.



