Estados Unidos planea remover a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo

En una decisión que promete generar intensas reacciones tanto en Estados Unidos como en América Latina, el gobierno saliente de Joe Biden tiene previsto anunciar la retirada de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Según altos funcionarios del gobierno estadounidense, la medida se oficializará el próximo martes, a pocos días de que la administración entrante de Donald Trump asuma el poder.

De acuerdo con las fuentes consultadas, quienes hablaron bajo condición de anonimato, la decisión busca aliviar tensiones diplomáticas y avanzar en un enfoque de compromiso hacia la isla caribeña. Sin embargo, el panorama podría revertirse rápidamente, ya que tanto el presidente electo Donald Trump como su designado secretario de Estado, Marco Rubio, han sido críticos férreos del régimen cubano liderado por Miguel Díaz-Canel.

Marco Rubio, un republicano de Florida de ascendencia cubana, ha construido su carrera política defendiendo sanciones estrictas contra el gobierno comunista de La Habana. Rubio, cuya familia huyó de Cuba antes de la revolución liderada por Fidel Castro, ha prometido adoptar una postura inflexible contra lo que califica como un régimen represivo y promotor del terrorismo.

El senador comparecerá esta semana ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para su audiencia de confirmación como secretario de Estado. Se espera que destaque su compromiso de mantener a Cuba en la lista negra, una política que la administración Trump reimpuso en 2020 bajo el liderazgo del entonces secretario de Estado, Mike Pompeo. En ese momento, se justificó la designación alegando el apoyo de Cuba a grupos como el ELN colombiano, cuyos líderes han encontrado refugio en la isla.

La medida de Biden ha sido aplaudida por sectores progresistas, tanto en Estados Unidos como en América Latina. Expresidentes como Barack Obama y líderes de izquierda de la región, incluyendo a Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador, han abogado por sacar a Cuba de la lista, argumentando que la designación agrava la situación humanitaria en la isla y alimenta una crisis migratoria hacia Estados Unidos.

Por otro lado, las críticas desde el Partido Republicano no se han hecho esperar. El senador Ted Cruz calificó la decisión como “inaceptable”, insistiendo en que el régimen cubano sigue apoyando actividades terroristas. Carlos Giménez, congresista por el sur de Florida, expresó enérgicamente en Twitter que la decisión será revertida por la administración entrante, calificando a Biden como “un cobarde patético”.

Cuba ha sido un punto de conflicto en la política exterior de Estados Unidos durante décadas, y esta decisión subraya las profundas divisiones políticas internas respecto a cómo manejar la relación con el régimen comunista. Mientras la administración Biden busca un enfoque pragmático y humanitario, los republicanos prometen intensificar la presión para aislar aún más al gobierno de Díaz-Canel.

Con Donald Trump y Marco Rubio a punto de asumir el liderazgo, es casi seguro que la inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo será reinstaurada. Esto marca el inicio de una nueva etapa de tensiones en las relaciones entre Washington y La Habana, con implicaciones directas para el futuro político, económico y social de la isla.

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