Lo que debía ser una tranquila aventura por la naturaleza africana terminó en un episodio traumático para Roland Cherry, de 63 años, y su esposa Shirley, ambos originarios del Reino Unido. La pareja se encontraba en Zambia, en medio de un safari en canoa por el río Kafue, cuando un hipopótamo embistió su embarcación, lanzándolos al agua y sumergiéndolos en una lucha por sobrevivir.
El ataque se produjo mientras navegaban con un grupo de turistas, en lo que parecía un recorrido pacífico por el corazón del África salvaje. Roland, experimentado en la navegación, fue el primero en recibir el impacto. La fuerza del embate le provocó una dislocación en el hombro, lo que dificultó que pudiera nadar para mantenerse a flote. Sin embargo, lo peor aún estaba por llegar: el hipopótamo, uno de los animales más peligrosos de África, lo atrapó entre sus mandíbulas, arrastrándolo al fondo del río.
“Pensé que era el fin”, recordó Roland más tarde en una entrevista con la BBC, aún con las cicatrices frescas en su memoria. El hombre revivió los momentos más escalofriantes del ataque, cuando el hipopótamo lo levantó del agua y lo lanzó al aire como si fuera un muñeco de trapo. “Recuerdo pensar: ‘No estoy listo para morir’, y en ese instante, creí que todo había acabado. Nadie sobrevive a los ataques de hipopótamos”, confesó, aún impresionado por su suerte.
Mientras tanto, Shirley, su esposa, logró llegar a la orilla ilesa, pero no sin antes presenciar cómo el enorme animal arremetía contra su marido una vez más, dejándolo gravemente herido. “Vi cómo lo lanzaban por los aires, y en ese momento pensé que no había esperanza”, relató conmovida. Afortunadamente, los miembros del grupo de safari actuaron con rapidez y lograron rescatar a Roland, llevándolo en un bote hasta el hospital local.
Ya en el Hospital Mtendere Mission, Roland fue sometido a siete cirugías en el transcurso de dos semanas para reparar las graves heridas que sufrió en el abdomen, el muslo y el hombro. El personal médico actuó con destreza y dedicación, logrando salvar la vida del hombre a pesar de la gravedad de sus lesiones. “Estoy profundamente agradecido con ellos. Me salvaron la vida”, expresó con emoción.
Lejos de guardar rencor por lo sucedido, Roland muestra una increíble comprensión hacia el animal que lo atacó. Tras el incidente, descubrió que el hipopótamo era una hembra que probablemente estaba protegiendo a su cría. “No odio a los hipopótamos, ni siquiera después de lo que me pasó”, afirmó el sobreviviente, consciente de que fue él quien invadió el territorio del animal.
El ataque no solo dejó cicatrices físicas, sino también un profundo agradecimiento hacia quienes lo salvaron. Es por eso que Roland y Shirley han iniciado una campaña de recaudación de fondos para apoyar al hospital que le brindó atención inmediata. “Estoy en deuda con ellos, me dieron una segunda oportunidad en la vida”, expresó Roland, quien ahora dedica sus esfuerzos a devolver un poco de lo que recibió.
A pesar del peligro vivido, la pareja asegura que no han perdido su amor por los safaris. Sin embargo, ahora llevan consigo una historia única, la de haber sobrevivido a uno de los ataques más temidos en el continente africano. Una historia que pocos pueden contar, pero que Roland y Shirley relatan con un tono de gratitud y respeto hacia la vida salvaje que, irónicamente, casi se cobra la de Roland.



