Atenea Castro y Juan Camilo Vélez, candidatos del Partido Conservador a la Cámara de Representantes y al Senado, expusieron los fundamentos y proyecciones de sus respectivas campañas.
La candidata a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador, Atenea Castro, afirmó que su proyecto político se sustenta en una convicción profunda de carácter personal, marcada por una historia familiar atravesada por la violencia política y la fe religiosa.
Recordó el atentado que sufrió su padre hace más de tres décadas- Francisco ‘Pacho’ Castro, un hecho que —según señaló— no solo puso en riesgo su vida, sino que truncó su vida pública.
A partir de esa experiencia, sostuvo que su participación actual no responde a una coyuntura electoral pasajera, sino a una decisión largamente postergada por el miedo y las secuelas de ese episodio.
En ese contexto, la aspirante aseguró que su candidatura representa una forma de reivindicación del nombre de su familia y de continuidad de un proyecto político que quedó inconcluso.
Desde el punto de vista electoral, la candidata se mostró realista pero optimista. Indicó que, aunque se encuentra en una etapa inicial de reconocimiento público, ya considera un logro haber alcanzado visibilidad política. En términos concretos, señaló que su meta personal es obtener alrededor de 17.000 votos, cifra que considera posible a partir de un trabajo territorial disciplinado. No obstante, aclaró que cualquier resultado superior al punto de partida será interpretado como una ganancia política.
Por su parte, el candidato al Senado, Juan Camilo Vélez, afirmó que uno de los ejes centrales de su discurso es la defensa del voto de opinión. Recalcó que su campaña no se basa en prácticas clientelistas ni en la entrega de beneficios económicos, sino en la movilización de ciudadanos que, incluso en condiciones adversas, acudan a las urnas por convicción. Según afirmó, existe un cansancio generalizado frente a las dinámicas políticas actuales y frente a quienes hoy representan los intereses del territorio, particularmente en Risaralda.
En cuanto a la estrategia partidista, destacó que el Partido Conservador se mantiene como una de las principales fuerzas políticas del país, con 15 senadores en ejercicio, y subrayó que su aspiración se da en un contexto favorable para la colectividad. Señaló que el umbral histórico para acceder a una curul en el Senado ronda los 65.000 a 70.000 votos, cifra que sirve como referencia para el objetivo nacional del partido.
Vélez indicó que su mayor fortaleza electoral se concentra en el Valle, donde cuenta con el respaldo mayoritario de los candidatos a la Cámara del Partido Conservador, así como de grupos significativos de ciudadanos. Allí, explicó, se proyecta una votación cercana a los 80.000 sufragios, lo que permitiría avanzar con solidez en la disputa por una curul.
Asimismo, aseguró ser el único al Senado por el Partido Conservador con arraigo real en departamentos como Quindío, Caldas, Risaralda y Valle, y cuestionó el respaldo a aspirantes provenientes de otros territorios que, no tienen compromiso efectivo con la región. En ese sentido, hizo un llamado al conservatismo regional a respaldar liderazgos locales, argumentando que quienes no viven ni trabajan en el territorio difícilmente gestionarán proyectos en su favor.
En Risaralda, indicó que la meta es convertirse en la mayor votación conservadora al Senado, con una expectativa estimada entre 6.000 y 7.000 votos. Paralelamente, destacó que la campaña tiene alcance nacional, con apoyos en departamentos como Caldas, Boyacá y Casanare, lo que refuerza el carácter integral del proyecto político.



