Hace apenas unos días los actuales alcaldes de Pereira, Carlos Alberto Maya, y de
Cartago, Víctor Álvarez Mejía, protocolizaron un acuerdo de voluntades que busca
consolidar la integración de ambas ciudades alrededor de las pistas de aterrizaje de
sus dos aeropuertos: el Internacional Matecaña de la capital de Risaralda y Santa
Ana de la principal población del norte del Valle del Cauca.
Sin duda se trata de un hecho trascendental, el cual representa un nuevo capítulo de
la larga lista de acontecimientos históricos que se remontan 482 años atrás y los
cuales unen a estas dos ciudades separadas solo por el río La Vieja.
Todo comenzó en 1540 cuando el Mariscal Jorge Robledo fundó la ciudad de
Cartago a orillas del río Otún el 9 de agosto, lo que indica que esta legendaria ciudad
está próxima a cumplir 482 años. Pero 150 años después y debido al asedio de los
pijaos que poblaban estas tierras, por iniciativa del presbítero Juan Manuel de Castro
y Mendoza, Cartago se trasladó a su territorio actual el 21 de abril de 1691. Y desde
allí, en agosto de 1863, regresarían algunos ilustres cartagüeños, encabezados por el
Padre Cañarte para refundar a Pereira en las riberas del Otún y sobre las ruinas de la
antigua Cartago.
Pero a pesar de la realidad incuestionable de las cosas comunes de ambas ciudades,
tanto desde lo social como lo geográfico y lo económico, habrían de pasar muchos
años (concretamente 120 años) antes de que se comenzaran a dar los primeros pasos
hacia una verdadera integración, la cual ha tenido tantos promotores como
detractores.
Por un reclamo
Y lo particular es que todo comenzó por un reclamo que las autoridades de Cartago
les hicieron asus homólogas de Pereira, relacionado con la contaminación del cauce
del río Consota, uno de los principales tributarios del río La Vieja que abastece de
agua a la ciudad norteña. El Alcalde, Orlando Restrepo Jaramillo, invitó al Alcalde
de Pereira, JuanGuillermo Ángel Mejía, a una reunión en el Club Campestre de
Cartago en la cual participaron también el gerente de Empresas Públicas de esa
ciudad, Tasso Pfinzenmaier, el piloto Ítalo Salamina y el dirigente Alberto Rivera
Durán.

A la petición de sanear el Consota para que éste le tributara aguas limpias a La
Vieja, Ángel Mejía respondió que estaba de acuerdo, pero que también se limpiara
La Vieja para que no entregara su carga de contaminación al río Cauca que sirve de
límite a Pereira y La Virginia. “Como una y otra cosa no eran fáciles, les propuse
una integración entre la Cárder y la CVC para que entre las dos se diseñara y pusiera
en práctica un plan de saneamiento de los ríos. Pero en esa reunión surgieron otros
temas, entre los cuales era fundamental el aeropuerto de Santa Ana”, recuerda Ángel
Mejía.
Aeropuerto regional

Por aquel entonces la Alcaldía de Pereira había contratado con el Aeropuerto de París un estudio que respondiera a las siguientes preguntas: ¿Para dónde va la
aviación en el mundo en los próximos 20 años? Dados esos resultados ¿para dónde
debe ir la aviación en Colombia? Y con esos dos elementos determinar si el
Aeropuerto Internacional Matecaña era apto para atender la demanda futura y definir
qué sería mejor: ampliar el aeropuerto o construir uno nuevo o estudiar la alternativa
de Cartago.
“El estudio -anotó Ángel Mejía- concluyó que la alternativa más favorable y viable
para tener una pista de más de 3.000 metros que sirviera para vuelos
intercontinentales era Cartago. Además, propusimos que hacer la feria de ganado de
cada ciudad en la Plaza de Ferias de Cerritos construida en ese gobierno, con lo que
Cartago podía cerrar la plaza de ferias que tenía en pleno centro y lo cual generaba
un problema y tener una sola central de abastos”.
Curiosamente, los estudios del Aeropuerto de París no aparecen por ningún lado en
los anaqueles del Archivo Municipal de Pereira y una copia entregada a Cartago
corrió igual suerte. “A mí me facilitó el doctor Ángel una copia del estudio, yo lo
llevé al Concejo Municipal con una exposición de motivos muy amplia, pero en la
asonada llamada “El Cartagazo” que hubo posterior a mi mandato (10 de octubre de
1983) fue quemada la sede de las Empresas Públicas Municipales donde también
funcionaba el del Concejo y allí se perdió ese documento”, recuerda Orlando
Restrepo Jaramillo, ex alcalde de Cartago.
Puente Bolívar
Lo cierto es que los propósitos de integración de Pereira y Cartago quedaron
consignados en la llamada Acta de Puente Bolívar que fue firmada por los tiempos
en que Belisario Betancur ocupaba la Presidencia de la República en el puente sobre
el río La Vieja que empalma las dos ciudades.
“Se armó todo un paquete que se denominó el Acta de Puente Bolívar y se creó la
Asociación de Municipios Pereira-Cartago que era un hecho inédito en Colombia
por tratarse de dos ciudades de distintos departamentos. Su primer gerente fue Juan
Carlos Gaviria y se diseñó y puso en marcha el plan de integración de los dos
municipios. Por ello se empezó a mejorar la pista del aeropuerto de Cartago, la cual
se utilizó durante un tiempo para el movimiento de carga, con empresas pereiranas
como Nicole que exportaba sus prendas hacia Estados Unidos”, señaló Ángel Mejía.
Advirtió que el proyecto no implicaba, de ninguna manera, cerrar el Aeropuerto
Matecaña pero si trabajar por la ampliación del Aeropuerto de Cartago cuya pista
tenía más de 2.000 metros para que se pudiera utilizar como terminal de carga y
como aeropuerto alterno para vuelos internacionales sin necesidad de escalas. Santa
Ana tenía todas las posibilidades para ampliar su pista a 3.000 metros, así como las
condiciones de clima y altura sobre el nivel del mar propicias para que los aviones
pudieran salir y decolar con carga completa, cosa que no pueden hacer desde
aeropuertos de mayor altitud como el de Bogotá.
El bombardeo
Sin embargo, aquellas buenas intenciones se quedaron en eso por cuanto la clase
política del Valle del Cauca se encargó de torpedear el acuerdo y logró impedir que
éste alzara vuelo, dado el temor de que los 16 municipios de la zona del Norte del
Valle y dos del Chocó colindantes con Cartago, pudieran formar rancho aparte.
“Ese acuerdo fue bombardeado por los políticos de la época, más que todo por los de
Cali, porque ellos entendían que esa situación podía engrandecer al norte del Valle
del Cauca, sobre a todo a Cartago, la cual es una región muy importante para este
departamento. Fuera de eso, como siempre ha habido intereses de mucha gente sobre
una independencia regional, entonces ellos optaron por bombardear el asunto”,
afirmó Restrepo Jaramillo, ex alcalde de Cartago.
Así que los alcaldes que lo sucedieron en las riendas de este municipio decidieron
dejar engavetada el Acta de Puente Bolívar que no pudo avanzar, salvo en la
construcción de la doble calzada que actualmente empalma ambas ciudades. “En
asuntos materiales, luchamos porque se hiciera la doble calzada Cartago-Pereira y se
hicieron muchas cosas más de orden cultural y social, pero materiales pocas porque
desagraciadamente los alcaldes de esa época no eran elegidos popularmente sino
nombrados por los gobernadores y no tenían mayores facultades. Se hizo mucho,
pero a la larga no se hizo nada. Mucho interés y muchas ganas, pero no. Nos
pasamos con la calentura debajo de las cobijas”, agregó.
Es posible que ahora, con el interés de los actuales Alcaldes Maya y Álvarez, las
cosas vuelvan a caminar por el sendero de una verdadera integración que es tan real
como necesaria.



