Óscar Arango Gaviria
Las Juntas Administradoras Locales, JALs de las comunas y corregimientos en Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa, profundizaron su crisis de credibilidad y desconocimiento. Varios partidos ni siquiera postularon candidatos para ellas. Tuvieron 62% de abstención y, por si fuera poco, la votación en blanco, nula y de tarjetas no marcadas subió a 150 mil en los cuatro municipios.
En esta campaña fue asesinado un dirigente de Colombia Justa Libres en Santa Rosa; el candidato que resultó elegido a la alcaldía en Pueblo Rico sufrió serias amenazas y las autoridades electorales incluyeron a Dosquebradas, Pereira y Mistrató como municipios de riesgo electoral.
Dinámica de campañas
Al momento de definir sus preferencias, con gran dosis de pragmatismo político, buena parte de los dirigentes de los partidos y movimientos políticos en Risaralda separaron la naturaleza de cada elección (las locales de las departamentales o las de alcaldía con las de Concejo y de Juntas Administradoras Locales) y los apoyos en cada caso. Al revisar el cuadro de los apoyos partidistas se nota incoherencia en muchos de ellos.
Una vez más, en casi en todos los Partidos las directrices oficiales se obedecieron, pero no se cumplieron y los dirigentes terminaron respaldando otras campañas y candidaturas. Fueron notables las fracturas en los partidos. Dirigentes del CD respaldando la campaña del candidato oficial del Partido Conservador; dirigentes conservadores trabajando al lado de Víctor Tamayo; concejales del Partido de la U y de Cambio Radical del lado de la campaña de Carlos Maya.
Los temas locales y la política regional dominaron las agendas de las campañas y no hubo asuntos nacionales que pudieran catalogarse como tendencias. En Risaralda, como en el resto del país, estas elecciones no constituyeron propiamente un referendo por la paz y prácticamente ninguna campaña, se ocupó del tema, no obstante que en el departamento están reconocidas más de 50 mil víctimas y que existe un Punto de Reagrupamiento de excombatientes de las Farc en el corregimiento de Santa Cecilia, Pueblo Rico.



