En Las Colonias están transformando con amor desde el 2009

Andrea Ramírez Mosquera

El camino por una angosta carretera destapada y polvorienta sobre la cual se impone el característico sol de cerritos lleva a una cacha rodeada de caseríos que se autonombraron Las Colonias, lugar en el que convergen, en su mayoría, desplazados de todo el país que se han visto bajo esta figura después de transitar alguno de los motivos que llevan a ella. Esperanza Galicia es el nombre del corregimiento en que se ubica el sector que estando tan cerca de la ciudad (35 minutos aproximadamente) pareciera tan lejos debido al olvido estatal en que según sus moradores se encuentra sumido.

César Augusto Valencia Lopera, un hombre carismático que apodan “viejito” aunque cuenta con más vitalidad que muchos jóvenes, es la cabeza de la fundación que decidió no dejar el olvido a Las Colonias y su gente: la Fundación Crisol.

VIVIR BONITO

Cesar es un hombre que existe para dar amor, y que reconoce lo atípico de su comportamiento, narra que tuvo que superar desde celos de maridos hasta sospecha de las propias mujeres que buscaba ayudar, después de todo llegar “repartiendo amor” en un mundo en el que es más conocido el odio o la mala intención es ya de por si romper el molde, gracias a su gestión ininterrumpida desde el 2009, se han beneficiado cientos de familias, actualmente son 52 niños y niñas de primera infancia que asisten de lunes a viernes de 8 a.m a 1 p.m para recibir educación con un modelo diferencial que incluye asignaturas tan atípicas como medio ambiente y educación embera (trajes, danzas, lenguaje de la comunidad embera) ya como él considera “nos cortaron las tradiciones, nos mutilaron, para nosotros es básico retomar las raíces y Vivir Bonito bajo el concepto de  Sumakausay” lo cual más que una palabra es una filosofía en la que se busca “comer bonito, pensar bonito, tener una calidad de vida” como define Valencia.

Para ellos la meta es “Vivir Bonito”

A futuro el líder de esta fundación tiene el ambicioso proyecto de establecer un colegio “el próximo paso es el colegio, no buscando mediciones como las de hoy en día (ICFES, PISA), la idea es que sean niños y niñas felices” precisamente su medida de las cuantías por los servicios que presta Crisol no se compone de elementos como el dinero el pago es presentar 3 “bonos” que las familias se ganan por cosas como participar activamente en las actividades de sus niños, generando lazos de confianza y unidad con la comunidad que se compone en el sector de Las Colonias, por aproximadamente 200 familias.

“Se pretende el colegio porque los niños salen de esa educación con amor y se espera poder continuar esa línea. muchos procesos se pierden al cambiar de forma de educar.” Justifica César a la hora de ratificar su propósito para el cual no cuenta con apoyo por parte de la administración municipal la cual según él indica “no viene, a veces hay excepciones, pero se les ve cada 4 años por época de elecciones, este año ni vinieron porque era para elecciones del congreso y la excusa siempre es, que al ser invasión no pueden invertir”.

MARLENY URREGO Y SU ESPERANZA

Marleny Urrego es una psicóloga habitante de La Colonias, con una historia de vida y superación no menos que admirable, Urrego llegó desplazada del Urabá antioqueño por la violencia y abuso a nivel intrafamiliar, con 18 años y sueños como el de ser profesional totalmente rotos “nuestra casa se construyó de la media noche a las 6 de la mañana, si no había una casa pensada en términos normales cómo pensar en estudiar.” creyó que el resto de su vida sería dedicarse a la atención de un marido, “me dijeron que para qué estudiaba si lo que debía hacer era ser mujer y sumisa, en mi casa me habían dicho que yo no servía para estudiar. A uno le lavan el cerebro, le dicen que no sirve.”

Su emancipación, fue ante sí misma, ante lo que le habían enseñado que podía ser o no ser, precisamente narra que solía pedirles a sus hijas que “le llevaran una estrella de honor de buen comportamiento en el colegio para sentirse orgullosa” pero ante la ausencia de ese mérito por parte de sus hijas; la consiguió por sí misma como estudiante, primero de escuela, luego de colegio y finalmente de psicología, carrera que optó por estudiar para servir a su propia comunidad. Por otra parte, Urrego pensaba que lo máximo que sus hijas lograrían sería ser bachilleres y actualmente una de ellas está cercana a lograr su título universitario, de esta forma rompió el ciclo de considerar que ni ella ni lo que de ella brotara, como sus hijas, era inútil.

Marleny considera que más allá de asistencialismo se necesita verdadera asistencia integral “Se puede cambiar el pensamiento cuando demostramos con hechos, no se trata de solo dar un mercado el mercado se acaba y los seres humanos quedamos vacíos. Cuando demostramos con hechos y con ejemplo funciona. La herramienta principal es el amor, yo me transformé por medio del amor.” Precisamente amor que la llevó a perdonar su familia, sanar su herida y ser testimonio de sanación por medio del amor, considerando que la llama que nunca se extinguió en ella pese a las adversidades, fue la de la esperanza “La mujer que soy ahora es una mujer que habla y te mira” finaliza.

MARLENY LÓPEZ Y EL AMOR

Al igual que su “tocaya” Marleny López fue desplazada, llegó a Pereira con 15 años, junto con su papá, mamá, hermano y dos sobrinos; fueron víctimas de la violencia del Urabá, pese a esto, no fueron aceptados en la condición de desplazamiento por no tener un documento que los certificara como tal, para lo cual se les exigía que regresaran al lugar del que tuvieron que huir en la madrugada para no ser asesinados a fin de conseguir “el papel” que dijera que estaban deslazados, imposibilitados para regresar ya que muchas familias fueron asesinadas saliendo de sitio, aceptaron la realidad de no tener nada, el padre Marleny, un campesino arraigado a su tierra y abrumado ante una ciudad extraña, falleció a los 3 meses de estar en Pereira. “La ciudad era como un monstruo, yo venía con ilusiones mi propósito era formarme académicamente, pero sepulté ese sueño con mi papá”

A los 17 años asumió las riendas de su hogar ya que su hermano fue reclutado por el Ejército para prestar el servicio militar, trabajó en casas de familia, y en un momento dado “tuvieron que escoger entre pagar arriendo y comer”, finalmente optaron por invadir el Las Colonias. “No teníamos servicios de agua o luz y vivíamos bajo un plástico, pero estábamos felices de poder comer” concluye.

Conoció a Cesar porque acostumbraba “pararse a alegar con los líderes” según ella, era la forma de lidiar con su enojo y resentimiento, después de haber vivido experiencias con la de haber sido víctima de violencia sexual por parte de un grupo armado al margen de la ley, el mismo grupo que trató de reclutarla forzadamente, y que la abandonó en el monte por no resistir el caminar todo un día en el monte con sus piernas de 12 años. López fue víctima de abusos como que su familia no le creyera que trataron de reclutarla forzadamente y en cambio pensaran al igual que muchas de las niñas de su pueblo que “se había ido al monte por rebelde”

Finamente encontró en Crisol la oportunidad de reconectar con sí misma, con su capacidad de liderazgo y volver al amor lo que ella llama “su verdadera esencia” estudió desde sus grados básicos hasta una licenciatura en pedagogía infantil que hoy pone al servicio de su comunidad y considera que el momento más importante de su proceso fue aquél en el que creyó de nuevo en ella. “Esto ha sido un proceso para descubrir los diamantes que somos y César es el instrumento, nos enseñó desde el amor el mismo amor que es el único elemento o fuerza transformadora, nadie puede resistirse al amor” Marleny ya no habla en pasado de sus sueños y sabe que, aunque es más difícil darle amor a quien genera repudio, igualmente hay que hacer el ejercicio de lo aprendido.

El apoyo de Audifarma

Pese a que Crisol ha sido una fundación lejana en su razón de ser a las labores de una entidad como Audifarma, Cesar Valencia tuvo oportunidad de conocer a Geovanny Mesa gerente de dicha entidad en el año 2010, año desde el cual se vinculó a esta amorosa causa de forma ininterrumpida por 12 años. “La labor social que hace Audifarma busca impactar positivamente las comunidades y transformarlas, Audifarma tiene en su esencia un interés genuino en apoyar este tipo de procesos, actualmente apoyamos más de 70 ciudades, desde el amor” Expresó al respecto Paula Andrea Flórez Directora de cultura y clima organizacional de la entidad pereirana.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -