Fortalecerán conservación de cuencas y acueductos comunitarios

Con más de 450 acueductos comunitarios que abastecen a un millón de habitantes, la seguridad hídrica de Risaralda tendrá como prioridad la restauración de cuencas y la educación ambiental. 

La seguridad hídrica de Risaralda atraviesa un momento decisivo. Con 450 acueductos comunitarios que abastecen a más de un millón de habitantes en el departamento, las acciones de protección y conservación de las fuentes de agua se han convertido en una prioridad compartida entre la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), los gobiernos locales y las comunidades rurales.

El director de la Carder, Julio César Gómez, aseguró que la estrategia no puede limitarse a proyectos puntuales, sino que debe extenderse a todo el territorio. “Hoy hemos tomado decisiones muy importantes, como la adquisición de predios estratégicos en zonas de recarga hídrica y el inicio de programas de restauración basados en la naturaleza. No se trata solo de Marsella, sino de garantizar que cada municipio de Risaralda tenga asegurada su fuente de agua para el futuro”.

Uno de los casos recientes se concentra en Marsella, donde se adelantan obras para el manejo de la quebrada Socavón, un afluente que atraviesa el municipio y que ponía en riesgo a miles de familias. “El hecho de comenzar esas obras nos garantiza mitigar el riesgo de colapso y proteger el acueducto urbano”, explicó Gómez. Además, en la reserva de La Nona se desarrolla un proceso de reconfiguración de laderas, apoyado por el programa internacional Soluciones Basadas en la Naturaleza (CIPAO) de Naciones Unidas.

Acueductos en Risaralda 

Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Risaralda cuenta con alrededor de 450 acueductos comunitarios, entre colectivos, individuales y de centros poblados. Para Gómez, estos sistemas cumplen un papel vital: “Son la garantía de vida para un millón de risaraldenses. Pero enfrentan amenazas graves porque muchas de sus cuencas abastecedoras no han sido suficientemente blindadas y protegidas. Por eso es urgente que estos suelos tengan una categoría de conservación importante”.

La Carder insiste en que la educación ambiental es uno de los pilares de este proceso. “Vamos a seguir educando a la ciudadanía y trabajando con los campesinos para que cada vez sean más conscientes de su responsabilidad. Necesitamos un campo sostenible, ordenado y que le aporte al desarrollo de Risaralda”, dijo Gómez.

El director también hizo un llamado especial a la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad que administra bienes incautados al narcotráfico. “En Pereira, en la vereda La Convención, hay 400 hectáreas de tierras que deberían destinarse a la conservación. Allí nacen fuentes que abastecen a comunidades de Marsella y Combiá. Mi invitación es a que se entreguen a los gobiernos locales o a la autoridad ambiental para protegerlas”.

El problema se extiende a otras zonas. Belén de Umbría, Guática y Quinchía son municipios donde se han identificado áreas de importancia hídrica que requieren intervención. “En Quinchía, por ejemplo, hay territorios amenazados por la minería criminal, que ha contaminado quebradas y ríos con cianuro y mercurio. No podemos permitir que la seguridad hídrica se ponga en riesgo por actividades ilegales”, subrayó Gómez.

El panorama se completa con un reto de mayor escala: la desaparición del glaciar del Nevado Santa Isabel. “Con el foro ambiental realizado en Pereira, prácticamente le hicimos una despedida simbólica al último ecosistema de hielo de más de dos millones de años. Ahora nos corresponde la transición hacia la consolidación de suelos de páramo como amortiguadores y áreas protegidas”, explicó el director de la Carder.

Marsella, avanza en la conservación

En Marsella, el alcalde Alberto Peláez Heano recordó que el municipio ha sido pionero en conservación desde los años setenta. “Marsella marcó un antes y un después en la protección del agua. Hoy, después de más de diez años, volvimos a adquirir predios de importancia forestal e hídrica. Gracias al apoyo de la Carder, logramos invertir 472 millones de pesos en seis hectáreas”.

El funcionario resaltó que más de 3.250 usuarios del acueducto urbano se verán beneficiados directamente con estas acciones. Además, subrayó el valor del trabajo conjunto: “Nos hemos sentido muy acompañados por la Carder y sabemos que no solo es por Marsella, sino por todos los municipios de Risaralda”.

Con la suma de esfuerzos institucionales y comunitarios, Risaralda enfrenta el reto de garantizar agua limpia y suficiente para su población. Como concluyó Gómez, “los gobernantes son administradores de los recursos naturales, y esa debe ser la vocación de la política moderna: tener un compromiso real con la conservación y la sostenibilidad”.

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