El día del padre por alguna extraña razón genera menos revuelo comercial que el día de la madre y por eso desde esta página se quiere exaltar y agradecer la entrega de hombres, como los dos protagonistas de las historias de hoy, que han sido padres de todas las formas posibles. Uno de ellos es Óscar Hernández, director del Hogar de Los Muchachos, mientras que la otra historia corre por cuenta del comerciante Luis Gómez, con una narración como de novela.
‘El que ama a su hijo, lo corrige’
Óscar Hernández tiene un principio de vida que se basa en el amor y la disciplina. “Uno no puede o no debe ser amigo de los hijos, creo que ahí es donde empiezan los problemas, debe haber mucha confianza sí, pero uno siempre debe ser el papá”. Han sido 33 años en la tarea de ser el padre de varios jóvenes que quieren dejar el mundo de las drogas y recomponer el proyecto de vida.
Hernández llegó en 1992 a Pereira, para fundar los Hogares Clareth, pero fue solo hasta 1995, el 14 de enero, que llegó al Hogar de Los Muchachos, según este director han sido muchos años de permanencia que han permitido la recuperación de cientos de personas que ahora están por todo el mundo: “Tengo gente en Noruega, Inglaterra, Estados Unidos, España, Italia, Canadá, las redes sociales nos han permitido reencontrarnos. Vivo orgulloso de lo que ellos han logrado, tenemos médicos, abogados, administradores de empresas, el que vive en Noruega estudió Ingeniería de Petróleos. Es un proceso de formación para la vida”.
Por el momento en el Hogar de Los Muchachos hay 15. A Óscar Hernández le gusta la palabra hogar, porque hace referencia al calor humano, la fraternidad que da una comunidad a través del diálogo y unión para sanar los vacíos existenciales. “Aquí se sana por medio de la palabra, del Mindfulness (aquí y ahora), los muchachos del presente tienen todo lo material y a la vez no tienen nada, están sin normas, sin afecto, sin disciplina. Sabemos que una de las manifestaciones del maltrato es la sobreprotección, hay padres que le hacen todo al niño y cuando sale al mundo le queda grande”.

Óscar Hernández también es padre biológico, la fundación le dio hombres y la vida dos niña, una de ellas le envió un emotivo mensaje: “Si me preguntan por mi papá, definitivamente diría que es la persona con el corazón más grande del mundo, el hombre con más amor en su corazón, él siempre ha sido mi ejemplo a seguir por su perseverancia y por su disposición siempre que lo hemos necesitado. Mi papá, aunque suene cliché es mi héroe”.
A Hernández le preocupa que el primer momento de consumo se da en bachillerato, porque llegan muy inexpertos, con poca fuerza interior debido a que las carencias de los padres las suplieron para que los hijos no las vivieran. “Otro fenómeno es la migración, todos esos padres y madres que se fueron a mandarles para un futuro mejor, pero luego deben sacar para el tratamiento, el 100% de los diagnósticos son duales, aparte del consumo de drogas está la enfermedad mental.
“Gracias a la voluntad y el deseo de querer salvar vidas de Óscar Hernández, quien se ha dedicado a impulsar la conciencia de la sociedad para buscar el cambio en cuanto al consumo. En lo personal lo considero un padre que ha guiado mi proceso y muchos lo vemos así, porque brinda su conocimiento y amor por querernos ayudar. El mejor resultado para un padre es ver a sus hijos adelante, como él lo hace, con mucho cariño quiero desearle un feliz día al padre de la sobriedad, al padre de una vida llena de éxitos y de prosperidad de la mano de Dios y del Hogar”, dijo Juan Pablo Arias, egresado hace ocho años.
Un papá en contra de todos
Describir la labor paterna de Luis Ernesto Gómez, es como ver varios capítulos de una novela de amor infinito y desinteresado. Cuando él conoció a la mamá de los que hoy son sus hijos (registrados con su apellido), ella estaba en embarazo y ya tenía una niña, el padre había fallecido de forma violenta y la mujer no sabía si continuar o no con el embarazo a raíz de la situación económica que atravesaba.
“Ella cultivaba tomate y habichuela, muy trabajadora y vivía en una casita muy básica. Lo que yo le dije fue que claro, que el niño debía nacer y que yo le ayudaba, lo que sí le dije era que lo íbamos a poner Juan Pablo. Mi familia se enojó muchísimo por darle el apellido a un niño que no era mi hijo, pero seguí con mi trabajo de padre y ya son 14 años en la labor de ayudarles”.
Luis Ernesto ya era padre biológico de un joven que ahora tiene 20 años, pero refiere que el cariño que este hijo le expresa, no se iguala con el afecto que recibe por parte de sus hijos de crianza que hasta lo saludan ‘Nombre de Dios papá’.

Luego nació Johan Sebastián, un nombre que ni pintado para Gómez, quien es el más fanático de este cantante mejicano. “Mi familia volvió a enchuquizarse cuando también le di el apellido al otro niño y le echaron la culpa a ella, pero no hay nada que decir, porque yo quise hacer y los hemos criado hasta el sol de hoy les sigo ayudando. Mi relación con la mamá de ellos siempre ha sido de amistad”.
Con el tiempo, este hombre conoció a otra mujer que sería su pareja por varios años hasta hace poco tiempo, ella también tenía dos hijos de su antigua relación y aunque económicamente Luis no tuvo que ver en esta crianza, ha compartido espacios importantes con estos menores y la relación es buena. Son seis seres humanos tocados por el amor de un solo hombre al que no le han importado los lazos de consanguinidad para estar presente en sus vidas. Feliz día para todos aquellos que se han puesto la camiseta de súper papás.



