Desde cuando en enero de este año el Grupo Gillinki adquirió El País, un tradicional periódico regional fundado hace 70 años por la familia Lloreda Caicedo en el Valle del Cauca, se pronosticaba que el manejo de este medio de comunicación iba a sufrir una sustancial transformación. Esta organización empresarial, vinculada con el sector bancario y la industria de los alimentos, es propietaria además de la revista Semana y El Heraldo de Barranquilla.
Fruto de esos nuevos rumbos ayer lunes renunció el caricaturista pereirano Mheo (Mario Hernando Orozco, para sus familiares y amigos), tras treinta años de servicios a dicha empresa, al considerar que el espacio donde se sintió cómodo publicando sus trabajos era el periódico de ayer que hoy ya no existe. En entrevista con El Diario, donde inició su recorrido en esta línea del periodismo, Mheo explicó las razones de su decisión.
Después de 30 años ¿por qué se va de El País?
Yo creo que ya se cumplió un ciclo. Para nadie es un secreto la crisis de los medios de comunicación y la fórmula salvadora siempre es o ha sido el mundo de los capitales frescos que vienen a invertir, pero el periódico ha tomado otro rumbo diferente al periódico que conocí, entonces lo mejor es hacerse a un lado y agradecer sí la experiencia y todo lo vivido en El País. Total, agradecimiento para la familia Lloreda y los deseos de que les vaya muy bien con sus nuevos proyectos.
¿En esta nueva etapa del periódico fue censurado alguna vez, le pusieron mordaza?
No, no, no, para nada, absolutamente no.
¿En qué radicaron, entonces, sus diferencias con los nuevos dueños?
No hay una identificación con lo que el periódico es en estos momentos, yo creo que se ha desdibujado la esencia de El País y más como un periódico regional líder como lo fue durante muchísimo tiempo en el Valle del Cauca y más aún, en toda esa región. Cuando empecé a trabajar en El País el periódico tenía corresponsal en Pereira y sus ejemplares llegaban hasta la ciudad, pero la crisis de los medios hizo que los antiguos dueños tuvieran que buscar alternativas y una alternativa que vieron fue la venta a unas personas con deseos de invertir e incursionar en los medios impresos. Lo único que espero es que el aprendizaje empresarial les alcance para entender lo que significa un medio de comunicación para una región, o sea que más que una inversión es una necesidad democrática y que eso tiene como unas ciertas condiciones. En fin… esa es la cosa.
¿Lo que este grupo empresarial está consolidando es una especie de red de periódicos regionales?
Definitivamente la salvación de los medios es capital, todos los medios están pasando aceite, necesitando inversiones y ellos están llegando hacer las inversiones que se necesitan, tienen el capital, yo creo que lo único que faltaría ahí es que los señores banqueros entendieran la importancia capital de un periódico para una región, para un país, para una democracia. Espero que una gente tan inteligente y tan arrojada para los negocios haga una curva de aprendizaje rápido.
¿Le preocupa el rumbo o el manejo que se le está dando a los medios y al periodismo en general, en donde ya es evidente la falta de equilibrio?
Sí, es preocupante, porque por un lado de parte de los que trabajamos en medios de comunicación debe haber una autocrítica, pero también por otro lado es evidente que las normas mínimas del periodismo, ya no diría yo de la objetividad periodística, pero sí de la honestidad y de unas cosas mínimas, se están perdiendo. El llamado es a recuperar eso y la crítica debe partir de nosotros mismos. He visto unas posiciones muy críticas frente a lo que está pasando y eso me parece muy bien. Bueno, hay que seguir.
¿Y cuáles son sus rumbos actuales?
Yo estoy en estos momentos publicando en la versión impresa del periódico El Espectador y hace cuatro años estoy con el proyecto de caricaturas animadas, un producto que se ha ido consolidando, que rueda muy bien en redes sociales, buscando una alternativa y una respuesta a la necesidad de modernizarnos y plantear cosas distintas. Me ha ido muy bien con ese producto. Por ahora, me tomaré unos días de asueto, porque llevo 30 años publicando todos los días, así que mi renuncia al periódico, quiere decir que me quito de encima una condena que yo disfrutaba mucho, era vivir la condena de caricatura perpetua. Me voy a tomar un descanso cortico y seguir trabajando en lo que sé hacer que son caricaturas de prensa.
Bueno, ¿pero Mheo es algo más que caricaturas, también es diseño gráfico?
Sí, hace un tiempo empecé un proyecto de diseño editorial, de hacer libros y revistas trabajando con una compañera de Bogotá y con otras personas. Ahí vamos con ese proyecto y esta es como la oportunidad de buscar nuevos rumbos.
Las razones de una renuncia
El siguiente es el texto de la carta de renuncia dirigida a Diego Martínez Lloreda, director de El País de Cali “Próximo a cumplir 30 años de publicar ininterrumpidamente en las páginas editoriales del periódico, es momento de hacer un alto en el camino para agradecer la confianza depositada en mí y mi trabajo durante estas décadas.
Esa confianza se hizo patente en el respeto por mi obra, aún en las ocasiones en las que mi opinión difirió de la trazada por la línea editorial. Permítame recordar aquí con afecto al doctor Francisco Lloreda, quien con prodigalidad me abrió las puertas de esta casa para publicar a diario; al doctor Eduardo Fernández de Soto, que le apostó al resumen semanal de caricaturas de domingo; a la doctora María Elvira Domínguez Lloreda, quien batalló con tesón en el último tramo de la era del periódico como empresa familiar y que pese a las afugias impuestas por las circunstancias, conservó mi espacio y honró sus obligaciones; a mi amigo el doctor Luis Guillermo Restrepo, quien siempre fue un entusiasta de mi trabajo y quien en la diferencia fue un leal y honesto contradictor. Pasan por mi mente las personas que hacen o hicieron parte de esta empresa y a quienes tuve la fortuna de conocer; ellas enriquecieron mi vida personal y profesional. Solo gratitud por todas ellas.
Celebro que el periódico haya empezado una nueva etapa y que capitales, sangre, ideas y estrategias nuevas hayan apostado por su permanencia. En este punto, creo que ha llegado el día de buscar nuevos horizontes para mi trabajo y renunciar a este espacio que hizo parte de mi vida diaria durante tantos años. Mi espacio, el espacio donde me sentí cómodo por casi 30 años y me permitió ser reconocido y galardonado siete veces con el Premio Simón Bolívar de Periodismo y una vez con el Premio Gerardo Bedoya Borrero, está en el periódico de ayer, y ese periódico ya no existe.
Le deseo la mejor de las suertes en el cargo que estrena y hago votos porque la apuesta de esta nueva etapa del periódico sea por un periodismo de calidad, ese que a usted y a mí nos emociona aún”.



