Monseñor Rigoberto Corredor ya cumplió con su misión

El Obispo de la Diócesis de Pereira, Monseñor Rigoberto Corredor, anunció recientemente que presentó la carta de renuncia al primer cargo de la Diócesis de Pereira, tras haber servido durante 35 años a la iglesia católica.

La carta de renuncia fue entregada al Papa Francisco a través de Monseñor Giovanni Bicchierri, secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, quien actúa como intermediario entre la Iglesia Católica en el país y la Santa Sede. En esta misiva, Monseñor Corredor informa al Papa Francisco que el próximo 5 de agosto cumplirá 75 años, y de acuerdo con el “motu proprio” firmado por el pontífice el 12 de febrero de 2018, los prelados, obispos y titulares de cargos pastorales especiales deben presentar su renuncia a sus deberes pastorales al cumplir esa edad.

“En esa carta dice que ya llegó a los 75 años el próximo 5 de agosto. Por lo tanto, hay que adelantarse a la renuncia” afirmó el prelado.

Monseñor Rigoberto Corredor inició su carrera sacerdotal en 1973 como Vicario Cooperador de Arabia. Posteriormente, se desempeñó como párroco de Purembará en 1975 y San Antonio del Chamí en 1981. En 1982, llegó a la Diócesis de Pereira como Vicario Episcopal de Pastoral y más tarde asumió el rol de delegado Episcopal de las Misiones, Catequesis y Diaconado Permanente.

Durante el período comprendido entre 1982 y 1988, ejerció como profesor de Teología en el Seminario Mayor.

En 1988, fue nombrado Obispo auxiliar de Monseñor Darío Castillón, y en 1996 asumió el cargo de Obispo de la Diócesis de Buenaventura, donde realizó una destacada labor pastoral en áreas remotas.

Posteriormente, fue trasladado a Garzón, en el departamento de Huila, donde permaneció durante siete años. Finalmente, regresó a Pereira el 1 de octubre de 2004, donde ha ejercido su acción pastoral hasta la fecha.

En la actualidad, Monseñor Rigoberto Corredor, aguarda la respuesta del Papa Francisco, así como de la congregación para los Obispos y la Secretaría de Estado. Una vez que reciba la respuesta, deberá rendir un informe sobre el estado de la Diócesis y comenzará el proceso de búsqueda de su sucesor.

En una entrevista realizada en marzo de este año para El Diario, el prelado expresó: “Considero que mi retiro es justo y necesario. Es un descanso merecido, ya que realmente ha sido una carga muy pesada”.

Además, manifestó: “yo trataré de ir a alguna parroquia a colaborar, trataré de leer y de escribir, yo quiero contar todas esas experiencias de Buenaventura, sobre todo esos recorridos por los ríos, escribir un poco sobre todo lo que me sucedió realmente, el encuentro con esas personas, el diálogo con ellos. En la parte pastoral, ver todo lo que ellos pensaban, la carga también de muertes y de esas cosas. Quiero tener la mente un poquito lúcida para escribir, ayudar algunas parroquias, pero también siento que uno se quita de encima el piano que está cargando, como es cargar con toda una Diócesis”.

 

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