Una nueva iniciativa legislativa respaldada por el expresidente y actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con impactar directamente a millones de familias latinoamericanas que dependen de las remesas enviadas por sus familiares desde territorio estadounidense. El pasado 22 de mayo, la Cámara de Representantes aprobó un polémico proyecto fiscal que contempla un impuesto superior al 3 % sobre estos envíos de dinero.
La medida, incluida en lo que la administración Trump ha llamado el “gran y hermoso proyecto de ley fiscal”, aún debe pasar por el Senado, donde los republicanos cuentan con mayoría. Si es ratificada, se convertirá en una de las políticas más controversiales del actual mandato.
¿Cómo funcionaría el impuesto?
Según medios estadounidenses, el gravamen se aplicaría únicamente a los migrantes —incluso aquellos con residencia legal permanente (green card)— excluyendo a ciudadanos estadounidenses por nacimiento o naturalización. Originalmente, Trump propuso una tasa del 5 %, pero las presiones de la industria financiera y sectores políticos moderaron la cifra al 3,5 % en el texto aprobado por la Cámara. Se estima que el Gobierno podría recaudar unos 22.000 millones de dólares entre 2026 y 2034.
El objetivo declarado es financiar otros componentes del paquete fiscal, pero expertos advierten que la medida podría incentivar métodos de envío no regulados, como el uso de criptomonedas, lo que dificultaría el control fiscal y disminuiría la eficacia del recaudo.
“Es esencialmente un impuesto a los más pobres”, advirtió Andrew Selee, presidente del Instituto de Política Migratoria, con sede en Washington.
Impacto directo en América Latina
Los países más vulnerables ante esta política serían aquellos con alta dependencia de las remesas en su producto interno bruto:
Honduras: 25 % del PIB proviene de remesas.
El Salvador: 23 % del PIB.
Guatemala: 19 % del PIB.
Haití: 18 % del PIB.
México: Aunque representa el 3,5 % del PIB, es el mayor receptor en volumen absoluto: en 2024 recibió 64.750 millones de dólares, de los cuales 62.500 millones provinieron de EE. UU.
Colombia también en la mira
Colombia no es ajena al impacto. En 2024, el país recibió un récord de 11.800 millones de dólares en remesas, principalmente desde Estados Unidos. Ante esta situación, el presidente Gustavo Petro se pronunció públicamente:
“Creo que los trabajadores colombianos en EE. UU. también se deben manifestar. Es una reducción de su salario real”, escribió en su cuenta oficial.
Asimismo, sugirió que el Congreso colombiano evalúe medidas recíprocas:
“Entre países soberanos, en donde impera el principio diplomático de la reciprocidad, las comisiones económicas del Congreso de Colombia también deberían poner una medida similar de la misma magnitud”.
Lo que viene
El proyecto deberá ser debatido ahora en el Senado estadounidense. De ser aprobado, marcaría un endurecimiento sin precedentes en la política fiscal hacia los migrantes, reactivando tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y América Latina. Para miles de familias, la incertidumbre ya es palpable.



